en la capa, ambos en el regazo de la Virgen María. 
Ambos ojos acompañan en su gesto a la 
desencajada boca (60), que lanza su agónico grito 
porque la boca de Dios se la está comiendo viva, 
a esta bestia y a la gran ramera, mientras ambas 
contemplan horrorizadas el retorno a la vida de 
los santos muertos. San Pedro, en su túnica 
amarilla, les sirve de cuello y cuerpo a ambas; y 
hasta les presta su mano derecha, izquierda de 
ambas, junto con las dos llaves que de ella 
penden, ahora hacia arriba. Y ambas heredan su 
mano derecha de la mano derecha de la Virgen; 
todo lo cual explica por qué San Pedro y la 
Virgen muestran solo una de sus dos manos. Y 
también puede entenderse que ambas, e incluso 
Adán, son lengua (61), la de Dios, que se muerde 
la lengua: de ahí el grito. Y de ahí la lengua y el 
canto de la brava cabeza (42), en la orientación 
convencional. El Hijo del hombre explora la 
lengua (61) de Dios, lengua del Génesis, lengua 
sufriente, por el parto del Génesis y porque, 
cuando la lengua es bestia (60) y gran ramera (57), 
también es hija de perra, pues perrita (62) es la 
boca de la cual nace .can Cerberos, en versión 
cachorro (por contextuarse en el Génesis) con 
rabo en la cabeza del demonio.. Y la gran 
ramera tiene cuerpo de gatita que hacia ella (63) y 
hacia el observador (64) mira, tras el cuerpo y 
llaves de San Pedro. Y la divina cabeza (47) se 
traga a los malos, que así los manda a tomar por

culo, enviándolos a la Muerte, Infierno mediante, 
en el buen sentido del coito. Y la gran ramera, y 
en particular su roja nariz y sus rojos pómulos, 
parece boca acicalada, del Infierno travestido, con 
el amplio contorno de sus ojos ricamente 
maquillado de dorados colores, sus ojos (65) en la 
cabeza de los dos santos, su ojo (66) derecho 
elevado altivo en la cabeza del difunto señor de 
Orgaz. Y el Hijo del hombre (67), al levantar la 
vista, tiene ojos de ángel y habla por la boca de 
San Juan Bautista. Y cuando su nariz se alarga en 
el brazo izquierdo de San Juan Bautista, su 
ojo (68) mira por la mano derecha del santo, 
cuyas manos aportan el olfato y la vista, y su boca 
comulga con la mano izquierda de Cristo, que 
cuelga cabeza abajo de la alargada y aguileña 
nariz, igual que la Virgen cuelga cabeza abajo de 
la rechoncha nariz de la cabeza de Dios (47), una 
cabeza frente a la otra. Y al comulgar, su ojo (69) 
se cierra en la pierna derecha y totalmente 
flexionada del santo. La vista, el olfato y el gusto, 
simbolizados con las dos manos de San Juan 
Bautista y la mano izquierda de Cristo, 
respectivamente, a las que se unen la mano 
derecha .y única visible. de la Virgen, como 
segunda fosa nasal, y Eva, en la lengua, y el oído 
recto, en la escuadra que porta Santo Tomás, y el 
mucho y santo tacto de los resurrectos .al que 
también contribuye la mano izquierda de Cristo, 
en el labio superior., bendicen todos los
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