cabezas y extiende su brazo hacia delante hasta 
sacarlo casi totalmente de la obra; y gira su 
cabeza de calavera contorsionista hacia su 
derecha y hacia atrás, hasta apoyar su mejilla en 
el omoplato y mirar de frente al observador. San 
Juan Bautista viaja a espaldas de la Muerte, pues 
allí se sienta. Y desde allí, la espalda de la Muerte 
se eleva y contorsiona hacia su derecha para 
apoyar la rodilla de su flexionada pierna derecha 
en el ala del ángel y mostrar su pubis al 
observador, tentándole con un lujo a su 
alcance 9091: he aquí el cuerpo (29) contorsionado, 
y el dedo de Santo Tomás, transformado en 
Iglesia, en Escultura. Cabeza de Marie-Thérèse 
.a las 9., de Picasso, con la cabeza del Infierno 
y la Muerte en Escultura. Cabeza de Marie-
Thérèse 9092 .a las 12.. Y bajo el pubis de la 
Muerte suena música celestial, en el arpa del rey 
David. La Virgen se sienta en el muslo derecho 
de la Muerte, tirando hacia la rodilla. San Pedro 
apoya su codo un poco más arriba, tirando al 
glúteo derecho de la Muerte. El Infierno (15), 

9091 telecinco:[03-X-2011] google 

9092 Escultura. Cabeza de Marie-Thérèse (París, 18 de febrero de 
1933; punta seca y rascador sobre cobre; papel: 32 cm × 22,9 cm, 
con filigrana Vollard, estampado por Roger Lacourière en 1942; 
cobre: 45 cm × 34,1 cm; vigésimo y último estado), Museo 
Picasso Málaga (P2.31; préstamo de Bernard Ruiz-Picasso), 
Málaga. 

museopicassomalaga

arrodillado tras la Muerte, la penetra por detrás. 
Los dos se unen en el polvo, en la nube de polvo 
y pelusas de celos, de infernal y mortal suciedad, 
escondida en las alcobas, sobre la que reina el 
resplandor de la limpieza divina. La Muerte y el 
Infierno son nubes sombrías que serán disipadas 
en el día del Juicio Final, en el nuevo amanecer, 
cuando los rayos del sol de la Verdad iluminen el 
mundo. De glúteos para abajo, el Infierno 
comparte cuerpo con la Muerte, indicación de que 
con ella se funde por allí. La cabeza del Infierno, 
con aspecto de sátiro, con boca como de león, 
aparece junto al brazo derecho de Cristo, que 
señala hacia el lugar de la penetración. Cristo 
parece decirle a Juan Bautista: «Espera. Aún no 
es tiempo. El Infierno y la Muerte aún copulan». 
El Infierno es todo pasión. La fría Muerte es 
frígida. El Infierno da por culo tras la Muerte. El 
Infierno fecunda a la Muerte con sufrimiento: así 
nace la vida. El hijo del Greco y la nota sobre su 
nacimiento confirman la escena. Pero no es sino 
con la agonía del ser humano, en el instante de su 
muerte, cuando la extraña pareja culmina su coito. 
Es entonces cuando el alma del santo abandona el 
sufrimiento de su cuerpo, traspasa la barrera de la 
muerte y renace en el reino de los cielos. La 
Muerte le brinda sus santos muertos a Cristo; le 
ofrece el recuerdo de todos y cada uno de ellos, 
pues de su cerebro surgen. La Muerte (16) del 
Greco remite a la Muerte (361) del Bosco, al
33 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.telecinco.es/informativos/diferido/informativos_1500.shtml http://www.google.es/search?q=valla+prostitucion+site%3Atelecinco.es http://www2.museopicassomalaga.org/02_1frameset.htm?02_1_1.cfm%3Fid%3D204 5205 5653 33 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5653 2934