
El entierro del señor de Orgaz alumbra otros muchos ejemplos de líneas que cruzan rectas manos y ojos, cada cual portadora de su mensaje. Destacan las que parten de las esquinas inferiores, y en particular de la esquina izquierda. Una de ellas une los ojos de San Agustín con el ojo izquierdo del becerro de oro, pasando antes por las manos del hijo del Greco y por la siniestra del alcalde de Toledo, situada entre San Esteban y San Agustín. Y otra une el ojo derecho del becerro de oro con el ojo derecho de Cristo, pasando antes por los ojos del monje agustino 9086. La escuadra en la parte superior derecha genera un triángulo igual de sorprendente, pues su proyectada hipotenusa une la mano derecha de Cristo con la izquierda del clérigo con roquete, pasando antes por la mano izquierda de Juan el Bautista. 9086 osanet wiki 9087 Cantares 8, 5-6 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Y también hay claves más sencillas de descifrar, como la que aporta San Pedro al apoyar el codo de su brazo derecho en el gigantesco brazo que forman las nubes de la izquierda, confirmando de nuevo que las nubes dan forma a ese brazo 9087, en cuyo codo tiene su trono la Virgen María. El ojo cerrado del becerro de oro cae justo allí, en el codo de la nube, debajo de la Virgen. Hasta el brazo izquierdo del señor de Orgaz sugiere una

escuadra que apunta a los dos ojos del becerro de oro. Estas y otras líneas, sugeridas por la composición, parecen haber sido trazadas con la precisión de un gran arquitecto, con una gran escuadra, una escuadra aún más grande que las que el Greco incluyó en su lienzo, aún más grande que la escuadra sugerida por el gigantesco brazo en jarra al que dan forma las nubes. La escuadra es un buen símbolo de la fuerza inquebrantable del brazo (14) masculino, tanto como el compás lo es de unas piernas femeninas que se abren a la vida. El entierro del señor de Orgaz es fuente de símbolos e imágenes fantásticas, de la que bebe hasta saciarse el ojo inteligente. Con estos precedentes, no es de extrañar que esta obra del Greco dejara una profunda impronta en Picasso cuando la vio en Toledo. Alguna razón debía de haber para que, unos años antes de morir, Picasso seleccionara algunos de sus textos en escritura automática, enredadamente indescifrables, realizados en distintas fechas, y junto a un grabado y doce aguafuertes los publicara en un libro al que tituló El entierro del conde de Orgaz 9088. Y si dijo «conde» en lugar de «señor» 9088 El entierro del conde de Orgaz (Barcelona, 1969; Gustavo Gili, Ediciones de la Cometa), de Pablo Ruiz Picasso. Texto (1957-1959), 1 grabado al buril (1939) y 12 aguafuertes (1966- 1967) de Pablo Ruiz Picasso. Prólogo No digo más que lo que no digo de Rafael Alberti.