desciende a las tinieblas. De ahí que Cristo 
crucificado .a las 12. descienda en caída libre 
entre tinieblas, cabeza abajo, como si .al morir 
Jesús. la cruz del Calvario .la de Cristo en la 
cruz. hubiese cedido hacia atrás y caído en 
picado al abismo. La sangre, abundante y 
rectilínea, la cabeza, inclinada hacia delante, la 
sombra, retrasada respecto al cuerpo, y la melena 
suelta acentúan el efecto y dotan de máxima 
veracidad al perpetuo movimiento descendente. 
El aura que rodea la cabeza es corona del divino 
cometa que se dirige hacia el mortal agujero 
negro del infierno, pero no para caer en él sino 
para orbitarlo, aproximarse a él y rescatar a todos 
los allí apresados, y finalmente destruirlo de una 
vez y para siempre. Porque al igual que es el 
malhechor quien, con su delito, se conduce a sí 
mismo a la cárcel que lo encierra, ha de ser esa 
misma persona quien, con su sincero 
arrepentimiento y rehabilitación, puesta su alma 
en Dios, se reintegre de nuevo a la sociedad de la 
que él mismo y sus circunstancias le apartaron. 

Cabezas, cabezas y más cabezas… Hasta el 
paño de pudor en la imagen cabeza abajo sugiere 
cabezas (8), como de bestias arrepentidas, 
compungidas y dolidas, y hasta muertas. Y es 
turbante cuando el ombligo es ojo, el sobaco es 
boca y el brazo es lengua estirada en grito, 
clavada al travesaño .cabezas (9 y 10, a 
izquierda y derecha, según se mira)..
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