
incluso el nuevo año: así lo hacen en la madrileña puerta del Sol, o en la vienesa Großer Musikvereinssaal 9022, sala que puntualmente rompe aguas cada año en año nuevo para dar a luz un nuevo ser, un varón, al que viste de azul y acuna en los meandros de sus nanas. El varón nace con la música, que marca el curso de su vida y escribe el extraño guión de su existencia. El celebrado nacimiento del varón despierta cada año a una de sus hermanitas, aquella que ese año ha pillado un resfriado y sufre las molestias de la fiebre: a la pobre le duele la cabeza. Tras despertar, la niña tose dos veces; y luego otras dos; se suena dos veces; y tose otras dos; y amaga un estornudo; y ahora sí, estornuda; y se suena dos veces; y tose otras dos; y luego otras dos; y se suena dos veces. Su padre, sentado junto a ella, vierte en un vaso una infusión recién hecha, preparada a base de hierbas y flores traídas de Italia; y con una larga cucharilla, remueve y templa la bebida. La niña quiere saber si se curará: 9022 musikverein .¿Me curaré? .le pregunta a su padre. .Claro que sí, mi amor .le responde su padre con cariño. .¿Pronto, pronto, pronto? .Muy pronto, mi cielo. .¿Antes de mi cumpleaños?

.Por supuesto que sí, vida mía. .¿Y podré hacer una fiesta? .Haremos una fantástica fiesta, mi tesoro. .¿Y vendrá una orquesta? .Vendrá la mejor orquesta, alma mía. .¿Y me regalarás un bonito vestido? .Te regalaré el vestido más bonito que jamás se haya hecho, mi reina. .Entonces voy a curarme muy pronto. Y prometo ser muy buena. .Claro que sí, mi amor .le responde sonriente su padre mientras le da de beber el líquido aromático.. Es sólo cuestión de tiempo. Y el angelito toma la medicina agradecido. Es entonces cuando su padre le cuenta que muy pronto podrá volver a jugar con sus amigas; que pronto podrá volver a la escuela, donde aprenderá los grandes secretos del universo, como el de la medicina que tanto bien le hace. La niña pregunta si también ella podrá hacer medicinas cuando sea mayor. .Por supuesto, cariño mío .le responde su padre, mesándole los cabellos.. Podrás hacer todo cuanto quieras. Pero ahora tienes que volverte a dormir para que la medicina haga su efecto. Reconfortada, la niña se acurruca entre las sábanas mientras su padre la arropa y besa con ternura. Abrazada a un conejito de peluche, la niña se duerme y sueña dulces sueños.