
museodelprado:[Goya] wiki 956 wiki 957 wiki:[1 2] hasta la estación dando un paseo desde su lugar de reposo eterno, en la vecina ermita de San Antonio de la Florida 956. Al ver el patético estado en el que llegan algunas de sus obras, Goya, de vuelta a su panteón, entra en Casa Mingo y se da a la sidra. Todas las obras se trasladan por la tarde al Museo del Prado mientras el espíritu de Goya, ya de sidra hasta el sombrero, se ha subido a la cima de una pila de inmensos toneles desde los que se consuela cantando el Asturias, patria querida 957 sin que San Antonio, que hasta allí se ha acercado al escuchar el jaleo, pueda convencerle .ni con todo su repertorio de milagros. de que ya va siendo hora de volver a la ermita. «Paco, ¿no crees que ya has bebido bastante por hoy?», le dice San Antonio a Goya. A lo que el pintor, haciendo un alto en su cantar, y no sin algo de dificultad en la vocalización, le responde: «Toño… donde las dan las toman… ¡hip! Y que conste que la cúpula no la tengo yo, sino la guerra». «RCulpar», le corrige San Antonio, «querrás decir Rculpar». «Pues eso… ¡hip!», replica Goya, que a modo de conclusión, ya más calmado y sin hipo, y en actitud reflexiva, le dice al santo: «¿Sabes qué?… Si estoy así no es porque me apene ver el estado en el que han

llegado mis obras, sino porque al verlas tan demacradas he sentido, como jamás soñé que pudiera hacerlo, la infinita aberración humana que tanto intenté plasmar en ellas. La sabia naturaleza ha retocado mis lienzos con el pincel del tiempo para darme la mejor de las lecciones de arte. La naturaleza me ha vencido. Y créeme si te digo que nunca una derrota logró que me sintiese tan amargamente desdichado como dulcemente feliz». Tantos años de convivencia habían convertido a Goya y a San Antonio en un singular par de buenos amigos. Y en cuanto a El Descendimiento, el de Roger van der Weyden, nunca regresó al Monasterio de El Escorial: se quedó en el Museo del Prado por deseo expreso del nuevo Gobierno. Esta parecía ser, a grandes rasgos, la historia de El Descendimiento, hasta llegar a su residencia actual. Respecto a la identidad e historia de los personajes, se confirmaba la descripción que tenía escrita, si bien algunas fuentes trasponían en el cuadro las identidades de José de Arimatea y Nicodemo, respecto de las identidades dadas por las dos sabias ancianas. Todos los personajes aparecían mencionados en al menos una ocasión en los evangelios canónicos, en la parte que relataba el momento de la Crucifixión y el Descendimiento 958. 958 Mateo 27, 55-61 vatican:[español latín] latinvulgate biblos