sombras sugería el ojo encolerizado del ave (302) 
madre, la mesa era su pico. Y el cuerpo de luces y 
sombras del ave sobre la mesa era ojo de su 
cría (303) muerta; la mesa era su pico. El pezón 
derecho de la mujer era ojo de pez madre (304), 
con boca cerrada en pico en el espacio vacío ante 
los pechos. Y la falda del niño era cabeza (305) 
de su cría muerta, con boca cerrada en pico entre 
los dedos de la mujer. Y la sábana bajo el niño 
también sugería la cabeza de un pez, con boca en 
el extremo inferior, con aspecto de barracuda; y, 
del derecho, parecía progenitor, tanto 
dormido (306) como despierto (307), su 
cría (308) muerta del revés, boca arriba: las uñas 
de la mano izquierda del niño, y las de los pies, y 
hasta la pajarita, sugerían ojos del progenitor. 
Pintura de supervivencia. Pintar para sobrevivir. 
Picasso se inspira en la todometamorfósica 
naturaleza, en los tan difícilmente reconocibles 
camuflajes de las criaturas vivas, todo un canto a 
la supervivencia, como así ocurre con los 
caballitos de mar, o con esos peces que por cola 
tienen el reflejo especular de su cabeza, imágenes 
que hay que ver con las imágenes especulares del 
hipocampo cerebral 8924, bautizado así en honor al 
caballito de mar, hippocampus, pues los hay que 
tienen esa forma. Picasso apela a la percepción 
inteligente de la pintura, a la visión que permite 

8924 wiki

evolucionar, y no a la pintura involutiva, que 
retrotrae al ser humano a la edad de las cavernas. 

Y la mano izquierda de la mujer clamaba: 
«¡Qué caricatura de justicia es esta!». Y mostraba 
esa justicia con la palma de su mano, al mostrar 
en ella la arremangada caricatura 8925 de la cabeza 
de un ministro de Justicia 8926, con ojos, nariz y 
boca en las líneas de las palmas de la gran mano 
de la mujer y de la pequeña mano del niño, y de 
sus pequeñas uñas .cabezas (309), de ojos 
cerrados y abiertos.. Y en el Guernica .a las 
3. esas mismas cinco uñas, de la mano izquierda 
de la mujer, se transformaban en ojos abiertos en 
secuencia de una cabeza (310) anciana, de boca 
desdentada en la pezuña delantera izquierda del 
toro, y nariz en la mitad de la otra pezuña. Y sus 
ojos se cerraban en el suelo (311), y también en la 
pezuña derecha (312), e incluso en esa pata (313). 
Y los ojos, acongojados, o estupefactos, miraban 
al hombre en el suelo, y luego miraban hacia la 
escena central, y aquí parecía cocodrilo (314); y 
vuelta a empezar. Los ojos se cerraban 
entristecidos, o dormidos, sobre la nariz, en la 
pezuña. Y se abrían (315) en blanco, vigilantes, 
escrutadores, enfadados, en extralimitadas 
manchas, dispuestos a censurar la palabra del 
hombre. Y al darse cuenta de que el hombre 

8925 google 

8926 wiki google
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