
de con sus puertas: las figuras como del natural, vna pieça de mucho pri- mor y deuocion, en aquella mane- ra Alemana ò Flamenca, lindas ca- beças y rostros, ropas, brocados, y o- tros paños retirados del natural. Es- tan las Marias con mucha de mostra- cion de tristeza, la Virgen según el comun sentir ò engaño de aquellos tiempos, desmayada y perdido el co- lor, y aun la compostura y decoro, pa reciendoles que sino era desta mane- ra y haziendo este agrauio à aquel co- raçon fortissimo, no se podia signifi- car el dolor, tristeza, y viuo senti- miento de madreque amaua mas de lo que podemos exprimir con la len- gua, y aun con el pensamiento. A los lados y encima de los mismos ca- xones, ay otras tablas y quadros de este mismo genero, aunque ningu- no tan bueno». A partir de entonces, y como si de plagas bíblicas se tratara, cayeron durante siglos sobre el Monasterio de El Escorial todo tipo de desgracias naturales y humanas orientadas todas a un mismo fin: mermar su patrimonio. El Descendimiento salió en al menos dos ocasiones de El Escorial. En la primera, en 1923,

salió rumbo a París, donde se expuso en el Museo de Jeu de Paume 954 .en los jardines de las Tullerías, a un paseo del Museo del Louvre., en una exposición dedicada al arte belga antiguo y moderno: Picasso tuvo aquí una nueva oportunidad de contemplar la obra. En la segunda ocasión, estallada ya la Guerra Civil, El Descendimiento salió de El Escorial y no regresó jamás a él. Ante el cariz que toma la contienda en las proximidades de Madrid, y en su afán de proteger y al mismo tiempo mantener el control sobre el conjunto artístico español, el Gobierno de la República decide trasladar El Descendimiento al Museo del Prado en octubre de 1936. A partir de noviembre, y ante el peligro que corren las obras acumuladas en el Prado, que incluso llegó a ser alcanzado por algunas bombas, se comienza el traslado progresivo de las obras a las provincias consideradas más seguras. En marzo de 1937, El Descendimiento sale del Prado, camino hacia Valencia, desde donde se van trasladando progresivamente las obras a Cataluña, hasta que en febrero de 1939 se llevan a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra. El Descendimiento realiza todo ese viaje. Más tarde, de junio a agosto, se exponen en el Museo de 954 Exposition de l'Art Belge ancien et moderne (del 10 de mayo al 10 de julio de 1923), Musée du Jeu de Paume, París. jeudepaume