penden en oblicuo de los laterales del nimbo, 
santo casco que protege de pecado a la cabeza, y 
simbolizan los laterales de la punta de la 
flecha (2). La mandorla es el arco a punto de 
disparar la flecha del pantocrátor. La idea tras El 
Descendimiento, de Roger van der Weyden, 
parece así retrotaerse a tiempos románicos. 
Picasso proyectó este simbolismo en el Guernica. 
El pantocrátor es el hombre muerto en el suelo 
.símbolo de Jesucristo., el hombre que en su 
mano derecha sostiene la empuñadura .cola. 
de una espada de hoja rota .símbolo del libro., 
a la que le falta la punta, como a la flecha, y que 
es cola por serlo del pez (274) que forman el 
brazo derecho, la pezuña en hacha del equino y el 
claro suelo hasta el cuello del hombre, pez 
guerrero, pues es pez-uña, pez espada, pez hacha, 
y hasta pez flecha, pez que ha muerto en la batalla, 
y que muestra .en una de sus vistas. los 
dientes de su boca, tal y como los muestra el 
hombre muerto junto a él; la sombra bajo el 
cuello también le sirve de boca abierta, en otra 
vista; el círculo del brazo sugiere uno de sus ojos 
izquierdos. Y también es pez (275) .con aspecto 
de barracuda 8869. la sombra bajo el brazo 
izquierdo, unido a su cabeza decapitada, símbolos 
por tanto de la decapitada espada: el cuello del 
hombre hace de ojo; la mano, símbolo de Cristo 

8869 google

crucificado, hace de cola, como en el dragón en el 
templete de la Capilla del Santo Cáliz; el pez 
sombra lo es de Cristo, símbolo también de un 
pez, pero de luz. Los peces (274 y 275) entrelazan 
sus labios, unen sus bocas, se besan, se comen. El 
bien y el mal se enfrentan dentro de una misma 
persona. Los peces rememoran aquellos peces 
bíblicos, que fueron comidos con sus panes. Los 
dos peces son símbolos de la Muerte y del 
Infierno: a la izquierda, el pez oscuro de la 
Muerte, sombra de la vida; a la derecha, el pez 
del Infierno, de armas tomar. Y, sobre la cabeza 
de ambos peces, unido a ellas, otra cabeza (276) 
.con ojos, nariz y boca entre los cuartos traseros 
del equino., ahora de rasgos humanos, unida a 
sus brazos, tomados del hombre: los dos 
pequeños círculos son sus ojos; la flecha le sirve 
de nariz; la sombra bajo en cuello del hombre es 
su boca (277), que en otro fotograma (278) se 
abre en o en el cuello; y los ojos se cierran (279), 
como muertos, en las juntas de las frías baldosas. 
El Infierno y la Muerte, sombra de Cristo, le 
respaldan en la cruz: de su cuerpo y de su sangre 
se nutren. 

Madre con niño muerto IV reivindica su 
presencia en el Guernica: la cabeza del hombre 
en el suelo sugiere la concha de un caracol (280); 
el brazo izquierdo hace de cuerpo; la mano es su 
cabeza. El caracol se arrastra hacia la izquierda; 
huye, se aleja del brazo de la derecha, que se
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