El calvario que sufrieron las pinturas de la 
iglesia de San Clemente de Taüll no cesó con su 
traslado a Barcelona en los años veinte: las 
pinturas también pasaron por martirios similares a 
los sufridos por El Descendimiento, de Roger van 
der Weyden, o El jardín de las delicias, del 
Bosco, martirios que quizá les salvaron su 
maltrecha vida. Con el estallido de la Guerra 
Civil en 1936, la Generalitat de Catalunya 
decidió enviar al exilio su patrimonio artístico, 
para preservarlo de posibles ataques y actos 
vandálicos. Entre las obras que se trasladaron a 
Olot, en las cercanías de la frontera con Francia, 
se encontraban las pinturas de la iglesia de San 
Clemente de Taüll, que más tarde se trasladaron a 
París, junto con otras obras, para una exposición 
sobre el arte catalán del siglo X al XV que se 
celebró en el museo Jeu de Paume des Tuileries, 
de marzo a abril de 1937. El 1 de mayo de ese 
mismo año, Picasso comienza a plasmar sobre el 
papel sus primeras ideas sobre el Guernica. 

Picasso capta la simbología de las pinturas de 
la iglesia de San Clemente de Taüll; capta la 
lucha entre el bien y el mal, encarnada en el 
pantocrátor, Cristo en Majestad .del derecho. 
y ángel caído .del revés.; y así lo proyecta en 
el Guernica y en el resto de obras del Legado 
Picasso de 1981. El pantocrátor y la mandorla 
originales de San Clemente de Taüll, junto con el 
resto de iconografía del ábside, sugieren

fantásticas cabezas, unas símbolo del bien, otras 
símbolo del mal. El Alfa y la Omega son ojos en 
una cabeza en mandorla, sobre cuya boca 
entristecida se asienta el pantocrátor. Y las 
rodillas del pantocrátor y sus pies son ojos y 
colmillos en otra cabeza, ahora siniestra. La 
estrecha y alargada ventana, por la que penetra la 
luz a la nave, desciende en vertical desde la parte 
inferior de la mandorla y sugiere un extraño 
corazón, luminoso de día, oscuro en la noche. 
«EGO SVM LVX MDI», reza el libro que 
sostiene con su mano izquierda el pantocrátor, en 
cuyo corazón, siempre iluminado, nunca se pone 
el sol de la verdad. «Ego sum lux mundi»: «Yo 
soy la luz del mundo» 8867. 

8867 Juan 8, 12 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=juan%208&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PWE.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_evang-ioannem_lt.html#8 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=4&c=8 http://biblos.com/text/john/8-12.htm