
derecho extendido, aparece Simón de Cirene con el aspecto de Gaudí, dispuesto a cargar con la cruz de Cristo; y de la cabeza del Infierno brota Cristo crucificado, ya muerto, pues a sus pies aparece la Muerte. La Muerte y el Infierno, la antivirgen y el anticristo provocan en quien los contempla el miedo que Gaudí pretendía que la contemplación de esta fachada transmitiese, si bien Gaudí se refirió a otro tipo de miedo, más relacionado con el sufrimiento de la Pasión que con el Coco. Y de ahí la polémica, pues, aunque Gaudí dejó notas y bocetos que indicaban a qué debía parecerse la fachada, quienes la construyeron optaron por realizarla de esta otra forma. En la misma fachada, el sexo del demonio marca la frente de una cabeza humana que tiene por sólidos mofletes unas puertas de bronce viejo verde. Por estas puertas no pasó Benedicto XVI cuando consagró la Sagrada Familia; pero sí pasó por la puerta de la fachada de la Natividad. El Bosco, como viajero en el tiempo que fue, sugirió ese momento en el paraíso de El jardín de las delicias, bajo la cabeza del Infierno, donde una alimaña vestida de blanco .o ser divino disfrazado de alimaña. parece dirigirse hacia la cueva que parece dar acceso al panel central. En la misma fachada, oculto en la sombra, los feroces ojos de la bestia contemplan ante sí a Cristo crucificado; otros ojos en la sombra, bajo los otros arcos laterales .que sugieren patas.,

dotan de más cabezas a la bestia, que sostiene a Cristo crucificado en equilibrio sobre su nariz. El panel central de El jardín de las delicias, girado ciento ochenta grados, también prefigura esta fachada. Y del derecho sugiere la fachada de la Gloria, aún por construir. EL PALACIO DE SANTA MARÍA DE NARANCO. Enjutas con medallones que son aureolas divinas y cabezas en cuerpos sostenidos por columnas que son piernas. Arcos que son brazos y alas de ángeles. Capiteles que son ojos, columnas que son lágrimas, vanos que son bocas, fosas nasales y hasta ojos. La materia y el espacio, hechos eternos, toman cuerpo y dan forma al cuerpo de Dios: el templo es su cabeza, que vigila extramuros la corte; y toda la tierra es su cuerpo. El tiempo cincela las fachadas, crea grietas que son ojos que se cierran y rompen a llorar desconsoladamente, como en la falda de la Magdalena de El Descendimiento, de Roger van der Weyden, como en la fachada de Santa María del Naranco 8855, construida también extramuros por Ramiro I, junto a la iglesia de San Miguel del Lillo: la larga escalera conduce directamente a Madre con niño muerto en escalera I .RT.. Son muchas las cabezas que, como esta, claman al cielo su dolor y se proyectan en el Legado 8855 blogspot