El monograma de la Virgen de la Almudena se 
ve igual cabeza arriba que cabeza abajo, pues su 
diseño posee simetría horizontal .e incluso 
vertical., lo cual invita a mirar así el retablo. 
Dicho y hecho. El retablo, visto del revés, cabeza 
abajo, sugiere la alargada cabeza de una bestia 
que muestra en su abierta boca a Cristo 
crucificado cabeza abajo, cuando no a la Virgen 
en su espinosa mandorla. La múltiple cabeza de la 
bestia, que solo habla de muerte y sufrimiento, ha 
de ser símbolo, por esta razón, de la Muerte y del 
Infierno. La simbología no puede ajustarse más al 
último libro de la Biblia, el Apocalipsis. Se 
proyecta incluso en el Guernica, en sentido 
contrario, en el grito desgarrado de la mujer con 
el niño muerto entres sus brazos. 

Una espinosa mandorla, coronada en nimbo, le 
sirve de respaldo a la Virgen de la Almudena en 
su posición convencional. A sus pies se rinde un 
arco de luna plateado y cóncavo. La Virgen se 
sostiene sobre un pequeño pedestal, también 
plateado, que a su vez se sustenta sobre un 
gigantesco caldero plateado, más propio del 
infierno de El jardín de las delicias. El caldero 
tiene labrado hasta el oso y el madroño, dentro de 
la boca de una enorme cabeza flanqueada por 
carneros humanos y calaveras, cual símbolos del 
Infierno y de la Muerte, que a su vez sugieren los 
cuernos y las orejas; y o bien la boca habla por el 
oso y el madroño, o bien amenaza con

zampárselos. En la tapa de este caldero se apoyan 
el pedestal y los dos infernales candelabros 
dorados que flanquean la imagen de la Virgen, 
cada cual con su cirio. Tanto el conjunto como las 
partes sugieren todo tipo de cabezas, mayores y 
menores, ninguna de muy buen ver. La cabeza del 
caracol es una de ellas, con boca y barbilla de 
caldero, y ojos cerrados en los candelabros, en la 
base que sustenta los dos cirios. Y al ascender la 
mirada desde la base de los gruesos cirios hasta la 
llama en su cúspide, los ojos se abren y miran con 
fuego. Y al descender la mirada, o al consumirse 
la vela y apagarse la llama .hoy bombilla., los 
ojos se cierran. Dos pequeños angelitos a la altura 
de los hombros de la Virgen sugieren otros ojos, 
o sus cejas. Y cuatro medallones dorados y 
equidistantes a cada lado de la mandorla que 
enmarca a la Virgen sugieren otros tantos ojos 
grabados con escenas bíblicas. Y cuanto menos se 
pueden contar siete cabezas, cada cual con su 
propio par de ojos. Y hasta el arco de luna, que 
hace las veces de nariz, sugiere un par de ojos, en 
las puntas estrelladas. Y el arco de luna es bigote 
para los ojos en la mandorla. Hasta los pies de los 
infernales candelabros sugieren cabezas de 
bestias animales que miran en una dirección y se 
tapan .más humanas. los ojos en otra. Hasta 
los tres pliegues tallados en la falda del manto de 
la Virgen sugieren los descompensados ojos y la 
nariz de una alargada y siniestra cabeza de
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