
lluvia, sangre de Cristo, según El carro de heno. Curiosamente, es este lado del cáliz, el receptáculo de esta copa, el que está adornado con perlas y piedras preciosas, todo lo cual interconecta a este cáliz, en su posición convencional, con la fuente del paraíso, en el panel izquierdo de El jardín de las delicias, del Bosco. Y del revés, el cáliz también da forma a una doble cabeza, de la Muerte y del Infierno, de ojos infernales en las piedras preciosas, y mortales en las perlas, y boca en lo que se dice que es el Santo Cáliz, boca que besa y de la que bebe el oficiante al llevarse el cáliz a la boca. En la posición convencional, del Santo Cáliz custodiado en la catedral de Valencia, las asas parecen serpientes que se enroscan en la base y trepan hasta la copa, donde insuflan su veneno al tiempo que sustentan y ofrecen sobre sus cabezas el fruto prohibido. Y del revés, las serpientes descienden de la copa que da por frutos las falsas riquezas: oro, perlas, piedras preciosas… De nuevo, como en El jardín de las delicias, el árbol del conocimiento del bien y del mal brota de una cabeza. Y de nuevo, como en El jardín de las delicias, aparece una figura boca abajo, sustentada sobre piedras preciosas. Las joyas, que coronan la copa del árbol, vasija portadora de riquezas, sugieren aquí falsos frutos, símbolo de los pecados del hombre, símbolo de sus inhumanos deseos.

Que un cáliz parezca exhibirse del revés, en una catedral, da que pensar, máxime si lo custodian cabezas de cuernos infernales, bestias del color del becerro de oro, como así ocurre con el Santo Cáliz en la catedral de Valencia. La sensación se acentúa si se repara en que estas cabezas esconden una imagen aún más inquietante, la de un dorado murciélago que pende cabeza abajo en el interior de su diamante 8688. Seis espigas dan forma a los dos cuernos que arropan y sustentan al misterioso murciélago, cruzado de brazos. Y cada espiga tiene tres ramas. Y cada rama tiene seis granos, por tener seis niveles la espiga. No hay duda, es un símbolo del 666, el número de la bestia, del que habla el Apocalipsis 8689 en el versículo de los tres seises, el 18, en el capítulo 12+1. Las 6 espigas, tres a cada lado, sugieren que hay que repetir 6 veces la triple cuenta de 6 oraciones al maligno. La imagen parece contener las claves de la construcción de antirrosarios, pues sugiere la forma de una cruz invertida, de un anticrucifijo 8690. 8688 google:[1 2] 8689 Apocalipsis 13, 18 vatican:[español latín] latinvulgate biblos bl:1, 9-12 8690 La imagen en la página siguiente ya aparece en un backup fechado el 1 de febrero de 2011.