
por el Bosco remitía a la iguana del mundo real, que de cuartos delanteros hacia delante parece sapo, como para con ello remitir tanto a los gigantescos sapos que sugería el tríptico y sus reflejos como a la capacidad de camuflaje, utilizada en la naturaleza por el cazador para cazar a su presa, y utilizada por el Bosco para cazar a quienes pecan de vista 8677. 8677 Mateo 5, 27-28 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Los tonos rojizos que inundaban el cielo del infierno sugerían una puesta de sol, del todo lógica: el Sol de Dios, Luz del mundo, el Sol Padre que brillaba con fuerza en el Génesis, el Sol Hijo parcialmente cubierto por la nube en el cielo del panel central .nube que también sugería sombras de pecado., se ponía en el infierno. Brillante metáfora: el buen sol, el sol del bien, no quema a los buenos, sino todo lo contrario, los protege del mal sol, el sol de las tinieblas, que es el que les quema. Por eso, al ponerse el Sol del Dios, al descender de los cielos para impartir justicia, cae la noche del mal, en el infierno, iluminado por la helada luna de la Muerte y el torturador sol del Infierno. Y en su amanecer, las cabezas de la Muerte y del Infierno entonaban juntas su canción:

El mundo está enladrillado. ¿Quién lo desenladrillará? El desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será. Los ladrillos en manos de las bestias obreras de la Muerte y del Infierno simbolizaban los paneles del tríptico, unidos con argamasa de luz y paletas de espejos, en una imagen que se curvaba en mortal e infernal fortaleza construida con anillos de fuego en torno al agujero negro de la Muerte y del Infierno. Y ni la luz podía escapar de esta cárcel .helado lecho de la Muerte; ardiente horno del Infierno., pues allí se materializaba en cemento, en imagen, en una imagen que decoraba la pared al completo con tan solo una obra, la obra de la Muerte y del Infierno, los pecados del mundo hechos obra. «Pecadores. Escuchad. A polvo seréis reducidos, a un ladrillo en el lecho de la Muerte, en el horno del Infierno», parecían proclamar la Muerte y el Infierno con sus gigantescas bocas abiertas. Hasta el panel del infierno y su reflejo a las 3, vistos ambos a las 12, sugerían múltiples cabezas. Ojos, ojos y más ojos. La bestia albañil de cuerpo verde y turbante rojo, paleta en diestra, ladrillo en siniestra, daba forma a uno de estos múltiples pares de ojos (343): la grúa hacía de nariz; la pequeña nube hacía de boca. La cabeza (343), de aspecto antropomorfo, miraba de frente, seria,