le mordía en el calcañar. Y parecía salir de la 
tierra, por levantarse de ella .de su cama, 
cuando fuere.. Y parecía salir del mar .visible 
al fondo. cuando el cielo del paraíso y sus 
reflejos se tomaban por mar que reflejaba esos 
cielos. Y tenía sus múltiples pares de ojos en 
secuencia sobre la pétrea puerta del paraíso y su 
reflejo, ambos cabeza abajo. En la cúspide de la 
puerta del paraíso, entre los hoyos en la piedra, en 
el interior de esa misma horizontal, eran ojos 
abiertos en la sombra, pequeños y oscuros 
ojos (297) vegetales, ojos lánguidos de mirada 
frontal. Y justo debajo, los ojos (298) se 
mostraban abatidos, entrecerrados y oblicuos 
entre el ave y la piedra. Y, justo debajo, se 
iluminaban (299) en el vientre del ave. Hacia 
estos ojos miraban otros ojos, situados justo 
debajo, unos ojos que se abrían desorbitados y 
esféricos (300) en el fruto esférico para mirar con 
gesto de incomprensión y sorprendidos hacia 
arriba y hacia dentro, hacia el ave que le 
picoteaba los ojos. Y se giraban ciento ochenta 
grados para mirar enfadados (301) .la boca 
convexa potenciaba el gesto. hacia abajo y 
hacia fuera, hacia su clavícula de Adán dormido, 
donde Dios Padre creaba de esa costilla a Eva. Y, 
justo sobre el fruto esférico, en la vegetación que 
por allí asomaba, volvían a ser pequeños y 
oscuros ojos (302) verdes, ojos lánguidos que 
miraban de frente al observador. Y, justo hacia el

exterior del fruto esférico, se cerraban (303) tras 
frondosos y verdes párpados y pestañas. Y, justo 
hacia el exterior, eran ojos (304) en es-pera, y 
también miraban hacia abajo. Y, un poco más 
arriba, en la incrustación del tallo en la piedra, 
eran diminutos ojos (305), desde los cuales 
surgían los otros en los frutos cual ojos 
extensibles. Y estos ojos eran, a su vez, centro de 
los pétreos pómulos bajo las oscuras y pequeñas 
niñas de los ojos, abiertas puntuales en los hoyos, 
en una cabeza que ahora parecía símbolo de la 
Muerte (306) .de los que mueren por la vista; 
que a su hora se abre puntual en el hoyo; dicho 
sea en todos los sentidos., con fosas nasales en 
los pequeños mamíferos .los pequeños osos. y 
boca convexa en la sombra sobre la frondosa 
barba. Y humanizaba algo su aspecto al revelarse 
su pequeña boca (307) de mamífero .en los 
pequeños osos., sobre la verde barba, ahora de 
chivo. Y, al alzarse engrandecidos a la sombra en 
el interior de los vanos de la puerta, los ojos (308) 
parecían cerrarse y dotar a la cabeza de rasgos 
más humanos, sus peludas fosas nasales en los 
otrora ojos (297), su nariz afilada en la sombra 
que hacia su pequeña boca apuntaba, de labios 
cerrados en los pequeños mamíferos .cuando no 
hacían de pequeño bigote (309)., quedando su 
barba de chivo un poco más abajo. Y parecían 
abrirse (310) vacíos en el claro vano de la puerta. 
Y se cerraban (311) lineales en las alas del
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