a la altura del hoyo de las agujas; ese hombre 
asociado a un rabo cortado .el miembro viril en 
mitad de la frente de la cabeza (183) del 
gigantesco astado, en los reflejos totales a las 9 ó 
a las 3., sugería, junto al toro al cual montaba, 
un buen símbolo del buen pastor .en versión 
torera., del Jesucristo que se dejaba estoquear 
para salvar al toro, del Jesucristo que descendía al 
ruedo del infierno para cortarle al demonio las 
orejas y el rabo, y hasta la cabeza .y con ello 
derrumbar las puertas del infierno, o hades., 
todos infectados de pecado. 

Jesucristo y la nube, en el cielo del panel 
central, sugerían un santo algodón impregnado en 
bendita agua oxigenada, o en alcohol 
desinfectante y curativo, sanador de los veniales 
pecados bacterianos, por superficiales, contrario 
al alcohol que embriaga la mente, aviva el fuego 
de la lujuria y conduce al ser humano hacia el 
pecado. Todo tiene un uso que le es propio. El 
puente en la boca del infierno tenía muy mala 
pinta, todo un foco de infección, consecuencia de 
haber perdido los dientes de Dios Padre, dientes 
de [buena] leche. En el Génesis y sus reflejos, los 
cuatro colmillos de piedra chocaban con fuerza 
entre sí al cerrarse la boca para morder y expulsar 
el pecado. Y al chocar, los colmillos se 
iluminaban, cual bombilla incandescente, y 
mostraban en su interior a Dios Padre. Este 
fantástico efecto se amplificaba al asociar los

colmillos con los ojos en los ojos del puente del 
infierno y sus reflejos. Los ojos entreabiertos, o 
entrecerrados, clavaban su frontal, profunda e 
impasible mirada en el observador. Y al igual que 
al cerrar la boca se cerraban con fuerza los 
colmillos, golpeándose entre sí para acabar con el 
pecado, también chocaban entre sí las montañas 
de heno, símbolos de cabezas que al chocar se 
rompían como huevos y desparraman sus sesos, 
que entonces se cocinaban, para así erradicar la 
infección del pecado. Y ciertamente el perímetro 
del cielo .a las 9 ó a las 3, es decir, a las horas 
de comer. sugería una olla, llena de agua; y el 
infierno sugería el fuego; y los gérmenes, en 
forma de ángeles caídos, salían expulsados con el 
vapor; y la válvula de la divina olla a presión 
.invención del Bosco. la regulaba Dios Padre. 
La olla evidente junto al fuego, en el panel 
central, potenciaba este simbolismo. 

Y cruzando en vertical, desde el entrecejo hasta 
la barbilla, por el centro de la boca de la 
espeluznante y gigantesca cabeza de 
serpiente (287) había un extraño ser (294) de 
aspecto humano, sentado a la mesa de los cielos 
con sus brazos de piedra sobre la mesa celeste y 
su cabeza bajo la puerta del paraíso y su reflejo 
lateral, ambos cabeza abajo. Y tenía turbante de 
piedra, en la puerta del paraíso y su reflejo lateral, 
ambos cabeza abajo. Y tenía frondosa barba en 
arboleda. Y también parecía estar tumbado de
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