pueden. Y la infección trata de expandirse por el 
resto del rostro. El panel del infierno sugería 
oídos infectados, al igual que en El jardín de las 
delicias; aunque también pudieran aquí ser 
cuernos, fruto de la infernal infección que los 
haría brotar de la cabeza. El médico que 
auscultaba la boca de la mujer, en el panel central, 
apuntaba a esta descomunal enfermedad, locura 
del pecado hecha piedra, pues tan dura es de 
destruir, y ataca a toda la cabeza, a todos los 
sentidos. Jesucristo aparecía con toda lógica a la 
altura de las muelas del juicio. Y el carro de heno 
también sugería un gigantesco flemón, causado 
por una muela del juicio mal parida. El mal juicio 
conduce al pecado y al dolor asociado al pecado. 

El taurino gesto de cortarle las orejas al toro 
.e incluso el rabo, y hasta la cabeza (pues la 
infección atacaba por todos estos sitios a los dos 
gigantescos astados (112 y 118), orientado cada 
cual en una dirección). y luego exhibirlas como 
triunfo, se transformaría, en este contexto, en 
símbolo de la erradicación del pecado: el torero 
da muerte al bravo animal; Jesucristo pone fin al 
espíritu del demonio. El Bosco pudiera estar 
valiéndose de las corridas de toros para transmitir 
su mensaje. El hombre montado sobre el astado a 
las puertas del infierno .o hades.; ese hombre 
sentado sobre su capa roja, tocado por una 
montera metálica; el mismo hombre al que una 
bestia le atravesaba con su estoque por la espalda,

a la altura del hoyo de las agujas; ese hombre 
asociado a un rabo cortado .el miembro viril en 
mitad de la frente de la cabeza (183) del 
gigantesco astado, en los reflejos totales a las 9 ó 
a las 3., sugería, junto al toro al cual montaba, 
un buen símbolo del buen pastor .en versión 
torera., del Jesucristo que se dejaba estoquear 
para salvar al toro, del Jesucristo que descendía al 
ruedo del infierno para cortarle al demonio las 
orejas y el rabo, y hasta la cabeza .y con ello 
derrumbar las puertas del infierno, o hades., 
todos infectados de pecado. 

Jesucristo y la nube, en el cielo del panel 
central, sugerían un santo algodón impregnado en 
bendita agua oxigenada, o en alcohol 
desinfectante y curativo, sanador de los veniales 
pecados bacterianos, por superficiales, contrario 
al alcohol que embriaga la mente, aviva el fuego 
de la lujuria y conduce al ser humano hacia el 
pecado. Todo tiene un uso que le es propio. El 
puente en la boca del infierno tenía muy mala 
pinta, todo un foco de infección, consecuencia de 
haber perdido los dientes de Dios Padre, dientes 
de [buena] leche. En el Génesis y sus reflejos, los 
cuatro colmillos de piedra chocaban con fuerza 
entre sí al cerrarse la boca para morder y expulsar 
el pecado. Y al chocar, los colmillos se 
iluminaban, cual bombilla incandescente, y 
mostraban en su interior a Dios Padre. Este 
fantástico efecto se amplificaba al asociar los
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