
como en El jardín de las delicias., sugería un cabeza (265) humana y vegetal orientada de perfil izquierdo hacia la multitud tras el carro de heno, su boca en la sombra, su nariz un poco más arriba, en el brazo del hombre tras la copa, bajo la jarra. Y tanto parecía abrir su ojo izquierdo en la mancha (266) .azul. y cerrarlo más arriba (267) .entre el follaje., como abrirlo en la cabeza del hombre tras la copa (268), copa del mundo, copa arrancada del mundo por la Muerte y el Infierno, como si eso representaran sus hojas, personas arrancadas del mundo, embaucadas por el anticristo, llamadas a peregrinar tras el carro de heno cual hojas hogares de ángeles caídos; y el heno, bajo su cabeza, le servía de cuerpo; y la cabalgata humana completaba su cola, imitando así al híbrido entre serpiente y humano que ofrecía su manzana a Adán en el Génesis. El musical ángel caído reinaba sobre el tronco encefálico de esta cabeza (265) vegetal, tronco sugerido por la rama de la derecha, más próxima al infierno, mientras que la otra rama sugería el esófago, o la tráquea, conectados a un estómago y unos pulmones encharcados de heno. Las dos ramas podrían simbolizar tanto la parte corrompida de la humanidad, y por tal razón podada del árbol, como la parte de la humanidad arrancada del árbol y apartada del buen camino por el anticristo, y utilizada para descanso de la banalidad del mundo, de la parte del mundo

conducida por él hacia la Muerte y el Infierno. Las ramas, por su frondosidad, sugerían que aún podían ser salvas injertándolas de nuevo en el árbol del que fueron arrancadas, o en algún otro de buenos frutos. Las dos ramas 8586 se proyectaban como árboles secos en la figura hueca, en el Apocalipsis de El jardín de las delicias. 8586 google Apocalipsis 1, 11 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Fundida con la cabeza (265) vegetal, orientada en dirección opuesta, aparecía una cabeza (269) dormida, de verde y rizada melena, de piel roja .en el vestido de la mujer sentada., de aspecto de cría animal, como de gato .cría del gigantesco gato (141) con cabeza en la puerta del paraíso y su reflejo a las 9., de ojo derecho cerrado en la cintura de la mujer sentada y boca en los pliegues de la falda de su vestido. Y el heno le servía de cuerpo. Y en su pecho hundía su barbilla. Así de dormidita estaba esta cabeza (269) animal. Y parecía que era la música la que mantenía a esta criatura dormida. Y también parecía como si estas cabezas (265 y 269) hubieran sido decapitadas y ofrecidas en holocausto sobre el altar de heno, en ofrenda dirigida al infierno. Así lo veía venir el infernal gato sentado en su trono, en lo alto de la grúa del infierno.