Sobre el carro de heno, sobre la concha del 
gigantesco caracol (49) .con cola de ángeles 
caídos del cielo del paraíso, y cabeza de Infierno 
en el infierno., el Bosco construyó un pequeño 
caracol (264) musical, cual flautista de Hamelín, 
con el ángel infiel a la cabeza y el ángel fiel a la 
cola. Las personas sobre el carro de heno le 
servían de pies, de cuerpo, de tripas, de aparato 
reproductivo. El ángel fiel, a la cola, tanto parecía 
formar parte del cuerpo del pequeño caracol, cual 
cola inocente arrastrada por la cabeza embriagada 
de pecado, como no formar parte de su cuerpo. Y 
aunque más bien parecía que el ángel fiel no 
formaba parte de este pequeño pero matón y 
endiablado caracol, su piedad, sus rezos y su 
negativa a abandonar a los pobres humanos 
caídos en pecado, cual ángel de la guarda, 
permitían también considerar que, en este sentido, 
sí formaba parte de su cuerpo, con el fin de 
compensar con su bien, cual lastre destinado a 
ralentizar al máximo la marcha hacia el infierno, 
el mal ejercido por el ángel infiel, a la cabeza. Y 
esto era clave para confirmar este fantástico 
simbolismo del Bosco; porque el ángel fiel, el 
ángel que rezaba por los humanos en pecado 
sobre el carro de heno, el ángel que, aun así, 
permanecía con ellos, cual ángel de la guarda, era 
respecto del pequeño caracol (264) lo que Dios 
Padre era en el cielo del Génesis respecto del 
gigantesco caracol (49). Dios Padre presionaba,

con todo el peso del bien, la cola del gigantesco 
caracol; y su rueda de ángeles, con eje inamovible 
en Dios Padre, fijo en el cielo del paraíso, rotaba 
en la misma dirección que las ruedas del carro de 
heno, para con ello tirar hacia atrás del gigantesco 
caracol (49) y evitar que la humanidad, a la cola, 
entrase finalmente en el Infierno 8582. Por eso, 
Cristo resucitado aparecía en una nube, tapando 
el sol, como para con ello evitar que el gigantesco 
caracol y su cría sacaran sus cuernos al sol y 
avanzaran hacia el infierno. Cristo era lastre para 
bien, como Dios Padre; ambos, de la misma 
naturaleza, lo eran respecto del gigantesco caracol 
y también respecto del pequeño caracol, pues el 
pequeño caracol viajaba sobre la concha de su 
progenitor, razón por la cual frenando al 
progenitor se frenaba también a su cría. Dios 
Padre no abandona nunca al ser humano; siempre 
está con él, como el ángel de la guarda, como el 
Cristo, como el Espíritu Santo. Y quien no lo ve 
es porque mira hacia otro lado, el del pecado. 
Dios es la voz de la conciencia que impulsa a 
hacer el bien y evita, cual lastre para bien, que el 
ser humano se abalance engañado hacia el pecado 
y se precipite en el abismo del infierno. Palabra 
del Bosco. «España es un lastre para los 
nacionalismos», dicen los nacionalistas, egoísmo 

8582 Isaías 9, 14-21 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 776 5354 5354 776 32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=isaias%209&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P9T.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_isaiae_lt.html#9 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=27&c=9 http://www.biblos.com/text/isaiah/9-14.htm 776