la de Adán y la de Eva, a las que se unirían poco 
a poco las de su pecaminosa descendencia. Los 
insectos remitían a los aparejos de pesca, a las 
moscas que atraen al pe[s]cado. Los elementos de 
la escena, venidos a bocas, narices u ojos, se 
combinaban como Dios les dio a entender, 
generando un fantástico recital de sorprendentes 
cabezas y relatos. 

En el panel del Génesis, los ángeles fieles a 
Dios batallaban en el cielo contra los ángeles 
infieles. De esta guerra galáctica y especular 
nacía, al reflejar el panel hacia la izquierda, un 
bellísimo rostro (173) femenino, como de blanca 
y humana ratita, un rostro formado por aire, cielo, 
nubes y ángeles. La ratita tenía orejas gigantescas 
de tímpanos divinos. Y tenía hocico de ángeles 
caídos. Y sus tranquilos ojos sostenían por el 
cuello el cáliz de nubes. Y su blanca frente era 
copa del cáliz: dentro estaba su cerebro. Y un 
soplo de luz delineaba sus mejillas. Y en el 
erótico baile de máscaras, la divina ratita (173) le 
daba por ahí a la mortal e infernal gatita (147) 
.pose (174).. Y al mismo tiempo, en otra 
pose (175) inverosímil, la ratita de cuerpo 
humano se tumbaba de espaldas en la tierra y 
levantaba desde el mar su cabeza para mirar hacia 
sus piernas abiertas y ver nacer de entre ellas al 
infernal y mortal gatito, símbolo de la Muerte y 
del Infierno. La ratita también parecía una linda 
gatita. De este paradisíaco cuerpo eran

expulsados, al ser paridos, Adán y Eva, unidos al 
fondo en cromosoma Y, unidos en cromosoma X 
junto al árbol del conocimiento del bien y del 
mal, desdoblados al ser condenados a 
reproducirse y vivir en el mundo. Y la ratita (173) 
también parecía parir a cuatro patas (176), con 
glúteos en primer plano, en la colina del árbol del 
conocimiento del bien y del mal: sobre su espalda 
arqueada descansaba el Adán del fondo; su 
traslúcida cabeza se veía ahora de espaldas, igual 
que de frente, pues era de aire, cielo, nubes y 
ángeles. 

Y a cuatro patas caían en catarata los ángeles 
infieles para con ello sugerir las patas a las cuales 
daban forma, a la derecha y a la izquierda, por el 
fondo y por el frente de la nube, en el cielo del 
panel original del Génesis, patas que se unían al 
peludo lomo y a la cabeza de una gigantesca 
hormiga flotante (177), con cuerpo de nube, 
vehículo de Dios Padre en los cielos. 

Y las orejas de la ratita (173) sugerían la larga 
y densa melena de su femenina y antropomorfa 
cabeza. La melena, rizada en las nubes, se 
arqueaba de arriba hacia abajo, como cuernos de 
un carnero, confiriéndole a la femenina cabeza el 
aspecto de una emperatriz mongola 8448, digna del 
mismísimo Gengis Kan 8449, o de su nieto, Kublai 

8448 mongoliatoday suvda 

8449 Gengis Kan (Mongolia, hacia 1162 R Ningxia, hoy Yinchuan,
32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5291 5291 5286 5291 5291 32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.mongoliatoday.com/issue/7/clothes.html http://www.suvda.com/personal.php?p=costume 5291 5292 5292 5291