boca (164) felina, apenas perceptible, con ojos en 
el vientre del venado, entre los dos Adanes 
superiores, y fosas nasales de pequeño mamífero. 
Y parecía como si la cabeza del felino de cuerpo 
humano (149), en primer plano, se girase en 
vertical (164), hacia atrás, hacia lo alto, para 
contemplar el resto del panel. Y al mismo tiempo, 
el león miraba de frente con esos mismos ojos, 
asociados ahora a las bocas en el seto, en la 
pequeñas sombra y en el vano de la puerta 
.cabezas (165, 166 y 167), respectivamente.. 
Y las fosas nasales de mamífero y la boca de la 
cabeza del león (164) eran ojos y boca en una 
cabeza como de simio (168) .con aspecto de 
orangután, por las cuencas; cual mandril en el 
paraíso de El jardín de las delicias., con cuerpo 
tras la puerta de piedra .cuerpo (169)., o en la 
misma puerta, de brazos arqueados 
.cuerpo (170).. Y sus ojos parecían abrirse en 
los frutos esféricos (171). Ojos, ojos y más ojos. 
Cabezas, cabezas y más cabezas. Titánica labor 
visual. Inconmensurable ingenio, el del Bosco. 

El montículo del que nacía el árbol del 
conocimiento del bien y del mal también sugería, 
junto a su reflejo, los gigantescos ojos 
lenticulares de un insecto (172) .símbolo de los 
ángeles caídos., con niña en la sombra bajo el 
árbol. La gatita (147) ofrecía su trasero a los 
insectos. Las múltiples lentes de los ojos del 
insecto se sugerían con la cabeza de la serpiente,

la de Adán y la de Eva, a las que se unirían poco 
a poco las de su pecaminosa descendencia. Los 
insectos remitían a los aparejos de pesca, a las 
moscas que atraen al pe[s]cado. Los elementos de 
la escena, venidos a bocas, narices u ojos, se 
combinaban como Dios les dio a entender, 
generando un fantástico recital de sorprendentes 
cabezas y relatos. 

En el panel del Génesis, los ángeles fieles a 
Dios batallaban en el cielo contra los ángeles 
infieles. De esta guerra galáctica y especular 
nacía, al reflejar el panel hacia la izquierda, un 
bellísimo rostro (173) femenino, como de blanca 
y humana ratita, un rostro formado por aire, cielo, 
nubes y ángeles. La ratita tenía orejas gigantescas 
de tímpanos divinos. Y tenía hocico de ángeles 
caídos. Y sus tranquilos ojos sostenían por el 
cuello el cáliz de nubes. Y su blanca frente era 
copa del cáliz: dentro estaba su cerebro. Y un 
soplo de luz delineaba sus mejillas. Y en el 
erótico baile de máscaras, la divina ratita (173) le 
daba por ahí a la mortal e infernal gatita (147) 
.pose (174).. Y al mismo tiempo, en otra 
pose (175) inverosímil, la ratita de cuerpo 
humano se tumbaba de espaldas en la tierra y 
levantaba desde el mar su cabeza para mirar hacia 
sus piernas abiertas y ver nacer de entre ellas al 
infernal y mortal gatito, símbolo de la Muerte y 
del Infierno. La ratita también parecía una linda 
gatita. De este paradisíaco cuerpo eran
32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5290 5287 5290 5290 5290 5290 5290 5290 5290 5290 5290 5290 5286 32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5291 5291 5286 5291 5291