
quien no le corrige, debiendo hacerlo, se convierte en su cómplice. La fe y la razón no existen para negarse mutuamente, para anularse entre sí, sino para complementarse, para potenciarse entre ellas, para caminar juntas de la mano. A la razón, lo que es de la razón: a la fe, lo que es de la fe. La razón existe, hay que tener fe; porque siempre existe una razón para todo; búsquese y se encontrará 930. Y la fe existe, por alguna razón; búsquese y se encontrará 931. Y la razón de la fe no es negar a la razón, pues, de ser así, la fe se negaría a sí misma y no tendría razón de ser. La razón de la fe es el bien: la fe de la razón es el bien. La razón y la fe son los progenitores del niño que es el ser humano. La razón le toma de una mano. La fe le toma de la otra. Y así, de la mano de ambas, el niño camina por la vida. Y de la mano de ambas llegará a su destino 932. 930 Mateo 7, 7-8 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Lucas 11, 9-10 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 931 youtube rtve wiki 932 «La fe y la razón […] a su destino» ya aparece en un backup fechado el 7 de abril de 2012. La versión final incorpora algunos cambios de edición. intereconomia EL CEREBRO Me estaba liando tanto con tan intrincadas razones que decidí dar el tema por zanjado. El

cerebro tiene estas cosas. Toda la historia de la adaptación al medio del individuo, desde que fue óvulo fecundado hasta el momento presente, se resume en su organismo, pero en especial en su estructura cerebral, que es la que le permite realizar elucubraciones de este tipo. Cuando el ser actúa conscientemente lo hace por orden de su cerebro. Múltiples estructuras de neuronas compiten por contribuir a la solución de un problema o a la realización de un acto: algunas de ellas tienen más poder para influir en la respuesta final; otras se asocian para competir con aquellas; y, como un ejército de micropensadores, todas intentan contribuir a su manera al presente y futuro del cuerpo en el que se alojan. A este proceso de sana competencia es a lo que coloquialmente se le llama voluntad. Las estructuras ganadoras imponen su voluntad, el individuo actúa, y el cerebro percibe los estímulos resultantes de sus actos, y modifica el poder de influencia de las estructuras. Y si los estímulos no contribuyen a minimizar .o contribuyen a reforzar. el poder de las estructuras ganadoras, el individuo volverá a comportarse de la misma manera, llegado el caso, porque así se lo volvería a dictar su cerebro. Cuanto más sepan esas estructuras las unas de las otras .algo que se supone puede lograrse, por ejemplo, a través de la reflexión, de la meditación, del estudio o del diálogo., más tendrán en