
La cabeza pasaba del susto al pánico al abrirse su boca (137) de par en par en el vano de la puerta del paraíso. El blanco vientre del ave que le picoteaba el ojo sugería otro par de ojos (138), ahora endiablados, ojos hacia los que los otros miraban con pavor, como si el Infierno guardara la puerta del paraíso. Y también la guardaba la Muerte, que compartía con él su cabeza, para variar: los ojos de la Muerte, bajo los ojos del Infierno, para variar, amplificaban la inerte expresión de su rostro al inmovilizarse en el agujero de la piedra (139); y las narices, donde los reptiles, también eran de piedra. Las cabezas cerraban dolidas sus ojos (140) en donde el tronco de la planta incrustaba sus raíces en la piedra; y parecían soñar pesadillas. Así completó el Bosco su relato: las cabezas dormidas despertaban de su pesadilla, sueño y mentira de la Muerte; y sufrían al Infierno. Dormidas sufrían a la Muerte. Despiertas sufrían al Infierno. Pues lo que el Infierno es a lo vivo hasta la muerte, lo es la Muerte a lo muerto hasta la vida. ¿Qué es la vida, sino muerte? ¿Qué es la muerte, sino vida? De la Muerte nace, como fruto, la vida que el Infierno picotea. Si todas estas gigantescas cabezas .símbolo de la humanidad tras el pecado original y la expulsión del paraíso. fueron construidas por el Bosco con la piedra y con las plantas fue para inmovilizarlas y con ello sugerir su total indefensión ante la Muerte y el

Infierno. Tal castigo impuso Dios a Adán y Eva. Y no había escapatoria. Así es el mundo, de puertas para fuera del paraíso; y así lo será hasta el día del Juicio Final, según el Bosco. Los ojos despiertos (134) se emparejaban con los del Infierno (138); y los ojos dormidos (140) se emparejaban con los de la Muerte (139), pues la planta surgía de un agujero en la piedra. La puerta del paraíso y su reflejo también se erigían en fantástica cabeza (141) de felino, de hocico vegetal terminado en capa. El felino abría sus ojos en el vano de la puerta (142); y sus ojos se encendían de ira en la espada del arcángel, por la transgresión de Adán y Eva (143); y se apenaban en el ala angélica, por la expulsión de Adán y Eva (144); y se cerraban en la empuñadura (145). Y la cabeza del felino tenía cuerpo (146) humano, como así lo sugería su cuello, hundido en la tierra .como la cabeza (103) del hombre vegetal, en El jardín de las delicias.: sobre sus hombros, Adán y Eva; en su clavícula, el arcángel. Y lo cierto es que el enmascarado felino también parecía estar a cuatro patas (147), como el gatito Tupún 8442, su ahijado, sentado en el cráter del Infierno 8443: el árbol del conocimiento del bien y del mal brotaba de su glúteo, uno a cada lado. El felino tenía cuerpo 8442 wiki 8443 washington google elmundo