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rojo corazón, también en el banderín, unos reptiles similares a los que descansaban sobre el corazón de piedra. El Bosco, de prodigioso talento artístico, convirtió sus obras en una fuente inagotable de sorpresas. El panel izquierdo y su reflejo especular hacia la izquierda daban fe de ello. El Bosco logró efectos visuales antológicos, cabezas inverosímiles, relatos tan densos como profundos. La puerta del paraíso, que en el panel izquierdo albergaba multitud de cabezas (132), también sugería la mitad de otras cabezas (133) que encontraban su otra mitad en su imagen reflejada, cabezas tan sorprendentes como las anteriores, si no más, tanto que no podían sino confirmar, una vez más, cuán necesarios se hacían los espejos. La perfecta simetría especular generaba cabezas fascinantes. El fruto esférico sobre la puerta del paraíso sugería los ojos (134) abiertos de una cabeza (135) con gesto de mayúscula sorpresa, y boca asombrada en el seto .e incluso en la diminuta sombra sobre él (136). tras la capa rosácea del arcángel. Los ojos miraban hacia abajo, hacia el furioso arcángel que expulsaba a Adán y Eva del paraíso; pero sobre todo miraban asustados hacia el pájaro que le metía el pico en el ojo, y hacia el reptil que a punto estaba de metérsele en la nariz .con orificio en la rama verde vertical y puntiaguda tras la roca; la tierra marrón del fondo sugería el cuerpo de la nariz..

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La cabeza pasaba del susto al pánico al abrirse su boca (137) de par en par en el vano de la puerta del paraíso. El blanco vientre del ave que le picoteaba el ojo sugería otro par de ojos (138), ahora endiablados, ojos hacia los que los otros miraban con pavor, como si el Infierno guardara la puerta del paraíso. Y también la guardaba la Muerte, que compartía con él su cabeza, para variar: los ojos de la Muerte, bajo los ojos del Infierno, para variar, amplificaban la inerte expresión de su rostro al inmovilizarse en el agujero de la piedra (139); y las narices, donde los reptiles, también eran de piedra. Las cabezas cerraban dolidas sus ojos (140) en donde el tronco de la planta incrustaba sus raíces en la piedra; y parecían soñar pesadillas. Así completó el Bosco su relato: las cabezas dormidas despertaban de su pesadilla, sueño y mentira de la Muerte; y sufrían al Infierno. Dormidas sufrían a la Muerte. Despiertas sufrían al Infierno. Pues lo que el Infierno es a lo vivo hasta la muerte, lo es la Muerte a lo muerto hasta la vida. ¿Qué es la vida, sino muerte? ¿Qué es la muerte, sino vida? De la Muerte nace, como fruto, la vida que el Infierno picotea. Si todas estas gigantescas cabezas .símbolo de la humanidad tras el pecado original y la expulsión del paraíso. fueron construidas por el Bosco con la piedra y con las plantas fue para inmovilizarlas y con ello sugerir su total indefensión ante la Muerte y el

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