Final: el Infierno los devolvía por su boca, ojo del 
culo de la vaca; la Muerte los devolvía por su 
boca, ojo de la vagina de la vaca. Por eso los ojos 
del Infierno aparecían un poco más arriba que los 
ojos de la Muerte, incluso en El jardín de las 
delicias. La Muerte (125) y el Infierno (112) 
nacían en el Génesis, en el origen de los tiempos; 
y eran destruidos en el Apocalipsis .Muerte (5) 
e Infierno (1).. Toro .o minotauro. y caballo, 
infierno y muerte: los infernales poderes del 
Estado cabalgaban sus caballos, camino de la 
muerte y del infierno. La Muerte y su caballo, y 
el Infierno que les sigue al abrirse el cuarto sello, 
en el Apocalipsis, se proyectaban en los poderes 
del Estado, a caballo, y en el infernal pueblo que 
les sigue, todos en el panel central de El carro de 
heno. El Bosco parecía pintar los caballos reales 
para confirmar este preciso simbolismo, igual que 
hizo en El jardín de las delicias, donde también 
aparecían la Muerte, como cráneo real, y su 
caballo, también como cráneo real, cráneo de 
caballo que el Bosco utilizó para confirmar la 
irreal y fantasmagórica cabeza (70) de caballo 
surgida de los reflejos. 

La puerta del paraíso y su reflejo hacían de 
grisáceo corazón petrificado en el pecho de la 
Muerte (125). Quizá por eso el Bosco pintó un 
corazón real, a esa misma altura, pero en el panel 
central, en el banderín junto al médico. Para 
confirmar el simbolismo, el Bosco pintó junto al

rojo corazón, también en el banderín, unos 
reptiles similares a los que descansaban sobre el 
corazón de piedra. 

El Bosco, de prodigioso talento artístico, 
convirtió sus obras en una fuente inagotable de 
sorpresas. El panel izquierdo y su reflejo 
especular hacia la izquierda daban fe de ello. El 
Bosco logró efectos visuales antológicos, cabezas 
inverosímiles, relatos tan densos como profundos. 
La puerta del paraíso, que en el panel izquierdo 
albergaba multitud de cabezas (132), también 
sugería la mitad de otras cabezas (133) que 
encontraban su otra mitad en su imagen reflejada, 
cabezas tan sorprendentes como las anteriores, si 
no más, tanto que no podían sino confirmar, una 
vez más, cuán necesarios se hacían los espejos. 

La perfecta simetría especular generaba 
cabezas fascinantes. El fruto esférico sobre la 
puerta del paraíso sugería los ojos (134) abiertos 
de una cabeza (135) con gesto de mayúscula 
sorpresa, y boca asombrada en el seto .e incluso 
en la diminuta sombra sobre él (136). tras la 
capa rosácea del arcángel. Los ojos miraban hacia 
abajo, hacia el furioso arcángel que expulsaba a 
Adán y Eva del paraíso; pero sobre todo miraban 
asustados hacia el pájaro que le metía el pico en 
el ojo, y hacia el reptil que a punto estaba de 
metérsele en la nariz .con orificio en la rama 
verde vertical y puntiaguda tras la roca; la tierra 
marrón del fondo sugería el cuerpo de la nariz..
32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5281 5267 724 723 2708 5281 32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5284 5284 5284 5284 5284