heno y ojos en las ruedas del carro en el panel 
central, pues heredaba su aspecto y también la 
flanqueaba. Y tenía más pares de ojos, 
abiertos (127) en Dios Padre, cerrados (128) en 
los ángeles caídos, por poner dos ejemplos. Y, 
puestos a ponerle orejas (129) al asunto, las tenía 
en el cielo del panel central y sus reflejos, 
tetrafónicas y a lo Dumbo; y escuchaban a Cristo 
resucitado. Pero, más que orejas, lo que en verdad 
había era un celestial apósito (130), así de 
gigantesco, santo y sanador, plantado en la cabeza 
de la Muerte y del Infierno .en especial sobre 
sus ojos. con ese fin, con pegamento lateral de 
Dios Hijo y cura central de Dios Padre, todo entre 
algodones, para minimizar el daño, sujeto con 
grapas .pétreos cuernos y colmillos del 
Infierno (126). para mayor seguridad. Ni que 
decir lo que pasaría si el apósito careciese de su 
sanadora parte central .apósito (131).: baste 
como ejemplo el infierno. 

Los cuernos del gigantesco toro (112), cuernos 
símbolo de muerte, sostenían el cráneo de la 
Muerte (125). La Muerte aparecía a la cabeza del 
toro, entre sus cuernos. El Infierno aparecía a la 
cola, en sus cuartos traseros, en su culo ardiente y 
en construcción, por cuya boca expulsaba a la 
cloaca el mal encarnado en los humanos. Así, por 
la cara, y por la boca, por el mismo sitio por 
donde se los habían tragado, devolvían la Muerte 
y el Infierno a sus muertos, en el día del Juicio

Final: el Infierno los devolvía por su boca, ojo del 
culo de la vaca; la Muerte los devolvía por su 
boca, ojo de la vagina de la vaca. Por eso los ojos 
del Infierno aparecían un poco más arriba que los 
ojos de la Muerte, incluso en El jardín de las 
delicias. La Muerte (125) y el Infierno (112) 
nacían en el Génesis, en el origen de los tiempos; 
y eran destruidos en el Apocalipsis .Muerte (5) 
e Infierno (1).. Toro .o minotauro. y caballo, 
infierno y muerte: los infernales poderes del 
Estado cabalgaban sus caballos, camino de la 
muerte y del infierno. La Muerte y su caballo, y 
el Infierno que les sigue al abrirse el cuarto sello, 
en el Apocalipsis, se proyectaban en los poderes 
del Estado, a caballo, y en el infernal pueblo que 
les sigue, todos en el panel central de El carro de 
heno. El Bosco parecía pintar los caballos reales 
para confirmar este preciso simbolismo, igual que 
hizo en El jardín de las delicias, donde también 
aparecían la Muerte, como cráneo real, y su 
caballo, también como cráneo real, cráneo de 
caballo que el Bosco utilizó para confirmar la 
irreal y fantasmagórica cabeza (70) de caballo 
surgida de los reflejos. 

La puerta del paraíso y su reflejo hacían de 
grisáceo corazón petrificado en el pecho de la 
Muerte (125). Quizá por eso el Bosco pintó un 
corazón real, a esa misma altura, pero en el panel 
central, en el banderín junto al médico. Para 
confirmar el simbolismo, el Bosco pintó junto al
32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5282 5282 5282 5282 5281 5282 5267 5281 32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5281 5267 724 723 2708 5281