el lago mientras sostenía el pasamanos con sus 
manos, si no es que utilizaba los dos, el otro asido 
con los pies, para descender por el alambre, desde 
el cielo hasta la tierra. Dos pájaros blancos 
.original y reflejo. sugerían los ojos de este 
sapo (102), que por carga portaba sus dos tablas 
de la no ley .pues nada había escrito en ellas., 
para ser pisoteadas. El simbolismo conectaba con 
la larga escalera que le servía a la bestia obrera 
para subir a lo alto de la fortaleza del Infierno, y 
también para bajar desde lo alto hasta la tierra. El 
sapo junto al puente, en el panel derecho del 
tríptico abierto, remitía al sapo (102) que daba 
forma al puente, en el tríptico cerrado. 

El Bosco hablaba de agua, de radioemisiones, 
de corrientes, alternas y continuas, de voltajes, de 
puentes, de tomas de tierra… prefigurando el 
futuro, una vez más, viajando en el tiempo. Los 
pasamanos también sugerían varas con las que el 
sapo buscaba agua, el agua del pecado: el Bosco 
introducía así en su relato la radiestesia 8395 como 
metáfora aplicada a la búsqueda del pecado, a la 
pesca de pecadores, a la radioemisión 
hipnotizadora que irradiaba de los paneles 
interiores del tríptico. 

8395 rae

LA RANÍSIMA TRINIDAD 

Y vi la cabeza de un gigantesco sapo (103) 8396, 
con ojos [a]saltones en el eje del infierno y en su 
reflejo lateral, allá en el bosque y en el monte, 
donde los ladrones. Y el sapo tenía labios de 
camino. Y su boca abierta estaba llena de 
inmundicia: la Muerte y el Infierno regurgitaban 
sus entrañas. Y vi que la cabeza del sapo emergía 
de un lago de aguas muertas, pues a tanto llegaba 
su calma, en el reflejo a las 6. Y cierto es que 
también había sapos en el Guernica .a las 12., 
de Picasso, y en El jardín de las delicias, del 
Bosco, en el panel del Apocalipsis. 

8396 rae 

El enorme sapo (102) con forma de puente 
parecía diminuto en mitad de la boca de la 
gigantesca cabeza de su madre sapo (103), que a 
su vez portaba a lomos al pequeño sapo (104) 
padre .también de múltiples pares de ojos., en 
eterno coito de pecado. Al montarse, las imágenes 
se reproducen. Con este fin montaba a la hembra 
el macho (105) engrandecido, con ojos en el 
reflejo a las 12 de los ojos de la hembra, y boca 
en la de la hembra. Así asomaba su cabeza en este 
mundo la ranísima trinidad del inframundo. 

El trotamundos pisaba el sapo, caminaba por el 
filo de sus labios. Y así, el puente se revelaba 
ahora peligrosa trampa hacia el abismo, pues 
podía dar con el vagabundo en las fauces del
32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://rae.es/radiestesia 5255 5255 32 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://rae.es/sapo 5257 5255 5257 5257 5257