Curiosas implicaciones escatológicas: de llegar 
ese día, el individuo quedaría redimido de sus 
hipotéticos pecados; porque, aun si hubieran 
existido, no podrían individualizarse; y ya se sabe, 
donde nadie infringe la ley no hace falta sheriff, 
ni calabozo. En ese día, el individuo moriría 
como tal para volver a nacer; moriría al morir su 
conciencia y voluntad, en los términos 
tradicionalmente entendidos, ungidos todos por el 
óleo bioquímico de la existencia, que le 
administraría la extremaunción y perdonaría los 
pecados, por nunca cometidos, y le admitiría de 
nuevo en el todo del que siempre formó parte: el 
hijo pródigo regresaría por fin al hogar del que 
nunca salió. Los mal llamados pecados son, en el 
nivel subjetivo de los humanos, comportamientos 
contrarios a las variantes normas humanas, y más 
parecen fruto de la incapacidad natural del 
entorno social en formar adecuadamente al 
individuo que de las propias flaquezas del 
individuo: por definición, el individuo disidente 
no dicta las normas, por lo que no puede sentir la 
necesidad de su existencia tanto como quienes las 
dictaron. El entorno social .estatal, autonómico, 
local, laboral, familiar…. debía enmendar su 
error, y los individuos reformarse. En algunos 
casos se podría; en otros no. En cualquier caso, la 
naturaleza seguirá su curso. 

El sentimiento de voluntad podía existir 
.como de hecho existe. aun no siendo válido

el concepto tradicional de voluntad. Había que 
disociar lo uno de lo otro; eran ideas distintas. Lo 
que subjetivamente se percibe como voluntad, 
objetivamente pudiera no serlo: una cosa es lo 
que se piensa .o se siente. que es la voluntad, 
y otra lo que es la voluntad. El planeta Tierra era 
y es aproximadamente esférico, si bien en algún 
momento de la historia se pensó que era plano. 

El individuo tiene la impresión de que lo que 
hace lo hace por su propia voluntad. La 
convicción es tan subjetivamente real que resulta 
indiscutible, tanto como que la tierra era plana en 
aquellos tiempos. Y es cierto que la sensación es 
real, si bien todo apunta a que tras ella sólo hay 
respuestas a unos estímulos, respuestas dictadas 
por la historia del individuo, resumida como 
estado en el individuo, una historia escrita en todo 
su cuerpo, con la pluma de la materia y de la 
energía, y en sus circunstancias. Al ser su historia 
única y distinta a todas las demás, sus actos 
también lo son: esto debiera querer decir el 
individuo al afirmar que actúa por voluntad 
propia. Con ello, el individuo afirmaría la 
unicidad de sus actos, de su pensamiento, de su 
identidad, afirmaría que se siente único e 
irrepetible, y es muy cierto que así es. Sin 
embargo, no se puede de esto concluir que el ser 
humano es libre de hacer lo que quiera. Si bien la 
fisiología de cada ser es única y cambiante, sus 
respuestas atienden siempre a criterios
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2