crearon tal mar de dudas que aun hoy en día 
seguía reflexionando sobre ellas. 

¿Qué es la conciencia? Esta pregunta, 
recurrente, siempre visible, orbitaba alrededor de 
mi cabeza como la Luna alrededor de la Tierra, 
escondiendo la respuesta en su cara oculta, 
haciéndome alumbrar teorías extravagantes que 
más tarde se eclipsaban y desvanecían, 
obligándome a buscar argumentos más 
convincentes y a analizar el concepto incluso a 
nivel fisiológico, y eso que carecía de la más 
mínima formación científica. No desdeñaba 
ningún razonamiento, ni los más simples. Para 
mis elucubraciones procuraba apoyarme en el 
sentido común, más que en la imaginación, con el 
fin de no alejarme demasiado de la realidad más 
evidente. ¿Qué es la conciencia? El sentido 
común me obligaba a identificar la conciencia 
con la actividad cerebral, con la forma en que el 
cerebro responde a los estímulos, externos e 
internos al propio cuerpo. El cerebro tiene la 
capacidad de modificarse a sí mismo; lo hace 
continuamente, desde el preciso instante de su 
formación en el feto y hasta el último momento 
de la vida 907. Más de cien mil millones de 
neuronas interconectadas entre sí, cada cual a una 
media de diez mil, crean cientos de miles de 
nuevas conexiones entre ellas cada segundo. El 

907 wiki

cerebro es tan flexible que puede modificar su 
respuesta a unos estímulos en función de los 
nuevos estímulos que provoque la respuesta. Y 
esta era precisamente mi particular definición de 
conciencia: la capacidad de modificar la respuesta 
a unos estímulos en función de los estímulos que 
provocara la respuesta. No introducía a priori el 
concepto de finalidad, me parecía ilógico, ya que 
apelaba al tan traído dilema existencial de la 
gallina y el huevo. La finalidad la consideraba a 
posteriori, como método de medida del grado de 
conciencia, de adaptación y aprovechamiento del 
medio, de conocimiento del entorno y del propio 
ser. Resulta curioso que, gracias a esta definición 
.o por culpa de ella., hasta una flor sería 
consciente, extremo quizá inadmisible desde el 
punto de vista científico, pero del todo justo con 
la naturaleza, y hasta con la poesía. Algo aún más 
sorprendente se podía desprender de la misma 
definición de conciencia, por el hecho de haber 
introducido a posteriori el concepto de finalidad: 
existe la conciencia negativa, una conciencia que 
iría incluso en perjuicio del propio ser. 

Esta definición de conciencia permitía 
atribuirle al cerebro un nivel gradual de 
conciencia, que alcanzaría distintos estados según 
fuese el desarrollo del individuo 908. La idea se me 
antojaba coherente porque intuía que no era 

908 Juan 3, 6 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://es.wikipedia.org/wiki/Neuroplasticidad 14 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=John%203%20;&version=61; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PW9.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_evang-ioannem_lt.html#3 http://www.latinvulgate.com/verse.aspx?t=1&b=4&c=3 http://biblos.com/text/john/3-6.htm