Juicio Final. En El jardín de las delicias, del 
Bosco, la Muerte tenía forma de huevo. Y, en 
Estudio de composición para Guernica V .a las 
3., los cascos traseros del equino, ahora en la 
esquina superior izquierda, eran ojos cerrados de 
una gigantesca cabeza (42) humana, hecha de 
tierra, su nariz entre los cuartos traseros del 
equino, su cuello en la lejana colina. Y la cabeza 
parecía caída, como la del hombre. Y parecía 
relacionarse con la cabeza del toro, por su robusto 
cuello, como si, en su caída, el toro se 
transformara en minotauro, y el minotauro se 
transformara en hombre (42). Y la gigantesca 
cabeza parecía comerse el gigantesco huevo por 
el culo. Y el huevo también parecía ave (43), 
orientada su cabeza hacia la derecha, su ojo 
derecho en el culo. Y hacia la izquierda parecía 
cabeza (44) de hombre. Y el pico era nariz de una 
cabeza (45) mayor, como de simio, con ojo 
derecho en el culo, y característico y abultado 
hocico en el equino, la boca cerrada en siniestra 
sonrisa en la crin, la barbilla en el cuello, y el 
cuerpo en la tierra en primer plano. Y la boca 
también lo era de otras cabezas (46) en secuencia, 
cabezas de afilada nariz, de rasgos humanos, de 
ojos cerrados en la confluencia de los cuartos 
derechos con el cuerpo del equino, e incluso en el 
culo del equino, encerradas todas en el hocico del 
simio. El ojo derecho también parecía abrirse (47) 
en la rodilla delantera derecha del equino, en este

caso para enfocarse en los acorazonados huevos 
del toro. 

La figura (9) aparecía entre las patas de la 
yegua, que a su vez aparecía entre las patas del 
toro. Esta imagen hundía sus raíces en Estudio de 
composición para Guernica I, Estudio de 
composición para Guernica III, y Estudio de 
composición para Guernica IV. Interpretada 
como madre con niño muerto, se erigía en el 
primer y más explícito antecedente de la pose de 
la mujer con el niño muerto entre las patas del 
toro del Guernica. 

El toro, suspendido en el aire, navegaba en ola 
gay, para dar por culo, para soltar sus bombas 
desde el cielo, al recibir la orden de abrir fuego. 
Sus ojos, fijos en la llama del candil, indicaban 
que era el personaje en la ventana quien movía 
ficha, dando esa orden, cual ángel del Apocalipsis, 
cual Cordero en el cuarto sello. Mujeres 
abrasadas a sus niños muertos: este era el as 
escondido en la manga; este era el movimiento en 
jaque mate del peón. Picasso captó el simbolismo 
de un fusilamiento, reinterpretando así Los 
fusilamientos 8050, de Goya. El tejado en dos del 

8050 El 3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la 
montaña del Príncipe Pío (1814; óleo sobre lienzo; 
268 cm × 347 cm), de Francisco de Goya y Lucientes 
(Fuendetodos, 1746 R Burdeos, 1828), Museo Nacional del 
Prado (P00749), Madrid. 

museodelprado:[obra Goya enciclopedia]
31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 5090 5090 5090 5090 5090 5090 5090 31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.museodelprado.es/ https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-3-de-mayo-en-madrid-o-los-fusilamientos/5e177409-2993-4240-97fb-847a02c6496c https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/goya-y-lucientes-francisco-de/39568a17-81b5-4d6f-84fa-12db60780812 https://www.museodelprado.es/recurso/3-de-mayo-de-1808-en-madrid-los-fusilamientos-de/f0f52ca5-546a-44c4-8da0-f3c2603340b5 5082