El hombre elefante meditaba el porqué de su 
tragedia. Tras la aparente fachada de animal latía 
un corazón, unos sentimientos, una inteligencia, 
una vida. Tras la pintura de Picasso, antiestética 
por convicción, latía un corazón, unos 
sentimientos, una inteligencia, una vida. Picasso 
insistía en el amor mental, de todo corazón, por 
encima de la estética, en un amor que no era amor 
a primera vista, que no era flechazo, sino un amor 
ganado con esfuerzo y compromiso, día a día, 
tratando de comprender las aparentes 
imperfecciones del otro. ¿Que por qué Picasso 
dibujó la cabeza del toro como lo hizo, dotándole 
de ese extraño aspecto, como desencajado? He 
aquí la respuesta. Vista desde la perspectiva de 
Caballo y toro .a las 12., la cabeza del toro 
tenía la tierna mirada de una tierna ternerita (7), 
con ojos y orejas en los del toro, y boca aferrada a 
los cuernos. Y hasta sugería la cabeza de la vaca 
madre (8), con oreja y ojo derechos en la oreja y 
ojo izquierdos del toro, y boca en el ojo derecho 
del toro. Estas dos cabezas permitían intuir que en 
el toro se reunían el varón y la hembra, y el fruto 
de su unión, erigiéndose así en símbolo de la 
familia. La cabeza del toro en Caballo y toro 
tenía la forma de un corazón partido por la boca 
del toro, de labios femeninos .reflejo de los 
cuernos.: el yin y el yang se separaban, como 
así lo sugerían las fosas nasales, en simetría 
especular, con aspecto de bigotes masculinos. El

porqué de la separación había que buscarlo en el 
fruto de la unión, el bebé, que heredaba los rasgos 
de sus padres. En cada mitad del corazón había 
un ojo: la mitad superior, con bigote, parecía 
masculina; la otra mitad tenía aspecto femenino. 
Y había más corazones. La interpretación 
conjunta de todos estos signos era compleja. 
Sugería múltiples metáforas, en todos los ámbitos, 
familiar, político, artístico, religioso… El recién 
nacido parecía tener dos lenguas, dispuestas en 
media luna, en los cuernos del toro .posible 
metáfora de la comunicación con sus progenitores 
separados.; o bien nacía con los cuernos en la 
lengua .de verbo justo y justiciero; o de lengua 
bífida.. Y el toro podría ser el padre putativo del 
bebé; y la vaca podría ser la madre; y la extraña 
cabeza (2), de rasgos humanos y animales, a la 
que todos daban forma, podría ser el extraño 
hombre elefante que los dominaba; y el bebé 
podría ser su obra .de ahí lo de putativo.. 
Metáfora de San José, la Virgen, Dios Padre y 
Dios Hijo. La yegua sugería un ángel anunciador. 
La cabeza deformada de Dios, la cabeza del 
hombre elefante, en Caballo y toro .a las 12., 
reflejaría la doble naturaleza, divina y humana, de 
Dios. Lo divino adquiriría aspecto humano, y lo 
humano adquiriría aspecto animal, con fines 
artísticos, para contar una historia. ¿Cómo 
representar lo divino, de representar lo humano 
como humano?
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