de Picasso y concluye sus conclusiones, os 
aseguro que años ha que yo ya las había 
concluido, que por eso en la fotografía aparezco 
ante el Guernica sosteniendo del revés un libro de 
arte. Y cada vez que aquel utiliza un espejo para 
crear nuevas obras a partir de las obras de Picasso, 
os digo que todo cuanto dice ya lo sabía yo 
mucho antes que aquel, ¿o acaso no veis que en la 
fotografía aparezco ante el Guernica con un 
espejo colgando de mi cuello? Y por todo esto os 
aseguro que nada nuevo dice aquel que yo no 
supiera ya, incluso antes de que aquel naciera. 
Dirigid, pues, vuestras alabanzas hacia mí, que 
con la fotografía he demostrado ser quien primero 
conoció los secretos del Guernica». ¿Y qué 
pensar de alguien que de pronto defecase una 
mierda y pinchase en ella un palo, y de tal obra 
dedujese, con distinta retórica, lo mismo que 
dedujo el del ejemplo anterior? ¿Qué decir si un 
equipo médico, tras años de desinteresado 
esfuerzo, anunciara haber descubierto la cura 
contra el cáncer y se ofreciera a dar gratis la 
patente para que la cura llegara de manera 
inmediata a todos los enfermos del planeta? ¿Qué 
decir si, entonces, saliera a la luz otro equipo 
médico reclamando para sí la patente, 
argumentando, notario en mano, haber 
descubierto la cura hace diez años?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUENTOS POPULARES 

 

 

Había una vez un cocinero que daba de comer 
delicias a los pobres. Un día se acercó a él un 
desconocido, se cagó en el suelo e invitó al 
cocinero a comer de la mierda recién defecada. 
El cocinero, espantado, se echó hacia atrás, 
rehusando incluso mirar aquella mierda, a lo que 
el desconocido contestó: «Lo que pasa es que tú 
me tienes envidia por lo bien que yo cocino».
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