
contemplar la Verdad 7868, que ni se crea ni se destruye, ni tan siquiera se transforma. La apertura de los ojos, desde el ave evidente hacia las lámparas, también sugería el impacto de la explosión en el ave evidente: eso contemplaba con horror el ojo de lámpara, metáfora quizá de los ojos virginales que se abrían a la luz y contemplaban la verdad por primera vez, asombrados, enfurecidos, sin poder creer lo que veían, pues solo ahora descubrían que habían vivido en el engaño. «¡Bomba a la vista!», es el Guernica, menudo pájaro: no dejará títere con cabeza. El ave tenía su corazoncito, igual que lo tenían el toro y la yegua de Estudio de composición para Guernica IV. El ave tenía su corazoncito a los pies de la imagen: por sus dos válvulas decapitadas entraba el roto flujo de sangre en flecha, cual Pegaso .reflejo del ave evidente., hasta hacer estallar el corazón en un grito de dolor, dirigido al cielo. Y el corazón se le salía por la boca; y parecía huevo del que nacía la palabra. Y, entre las patas del ave, ante su vientre, aparecía la cabeza de su presa, de aspecto felino (192). Y cuando el pico del ave se tomaba por nariz, los ojos adquirían aspecto humano .cabeza (193).. 7868 Mateo 5, 14-16 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 8, 12 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 14, 6-31 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

Y la lámpara también era cabeza de ave, con ojo abierto (32) en la bombilla y cerrado (33) en el casquillo e incluso en el filamento. Y la cabeza se movía y rotaba al moverse su pico, en cada par de rayos consecutivos y hasta en cada tres .con el pico abierto en grito desgarrado, y la lengua en medio, cabezas (34 y 35), de ojos abiertos y cerrados, respectivamente.. Y, al rotar, contemplaba atónita la escena, con su ojo lloroso de tungsteno y su pico iluminado de rabia, de dolor, de incomprensión, de desesperación… Y hundida en el abismo de la oscuridad, la cabeza alzaba su pico a los cielos en un grito apagado, agónico. Hasta la bombilla sugería una cría (194) del ave, su pollito, o pollita, la niña de sus ojos, en su nido. Ojos crucificados, coronados de espinas, de luces y sombras. Todo estaba contando una historia. Todo tenía su sentido. Un pintor con talento plasma en su obra lo esencial y elimina de ella lo redundante. Picasso eliminó la simetría y deslumbró con su talento. De ahí que, en ocasiones, le bastara con pintar la mitad de un rostro, y no el rostro completo. De ahí que, en ocasiones, un rostro completo fuese de hombre y de mujer al mismo tiempo, cada cual en su mitad, e incluso fuese muchas otras cosas más. A la mente le cuesta pensar. Por eso busca redundancia en la imagen, y si no la encuentra se pierde, o se hace un lío, y repudia la imagen,