la inseminación artificial, la adopción, los 
vientres de alquiler… todo con el fin de consolar 
a quienes así nacieron, si es que en algún 
momento se sintieren desamparados en esta vida. 
Todo encaja en la vida de Jesús de Nazaret, 
incluso su muerte. El Hijo murió para salvar de la 
muerte a la vida, a todos los seres vivos. En 
particular, el Hijo se dejó matar en el vientre de 
este mundo, a manos de los hombres y mujeres de 
este mundo, para salvar de la muerte a todos 
aquellos hijos .incluso a los no nacidos, y hasta 
a los no concebidos. que murieron, mueren y 
morirán a manos de los hombres y mujeres de 
este mundo. Con todos ellos está Jesucristo: está 
con ellos desde el primer instante de sus vidas 
terrenales, e incluso más allá, hacia el principio 
de los tiempos; está con ellos hasta el último 
instante de sus vidas terrenales, e incluso más allá, 
hacia el fin de los tiempos; porque esto es lo que 
significa que Él es el Primero y el Último: 
significa que a todos comprende, con el fin de 
salvarlos a todos. 

Larga y compleja era la secuencia de 
fotogramas del simio, pues muchos eran sus ojos: 
en la mitad izquierda de la imagen .la mitad 
derecha sería su reflejo., cuando las fosas 
nasales olisqueaban el pene del toro, los ojos se 
orientaban hacia la derecha en la espalda del 
soldado .cabeza (230), ojo derecho; 
cabeza(231), ojo izquierdo, con el ojo derecho en

línea, en el sobaco; o justo debajo, en la pata del 
equino, cabeza (232); o lineal y doble, un poco 
más arriba, en la rodilla delantera derecha del 
equino, cabezas (233 y 234), ojo abajo y ojo 
arriba, respectivamente; o también lineal y doble, 
pero en la otra rodilla del equino, cabezas (235 y 
236), respectivamente.; y también se orientaban 
hacia la derecha en el sobaco del soldado y rodilla 
izquierda de la yegua .cabezas (237 y 238), con 
el ojo derecho en el trazo superior e inferior de la 
rodilla, respectivamente.; y hasta los cascos del 
equino eran ojos casi desorbitados, orientados 
hacia la derecha .cabeza (239).. Ojos, ojos y 
más ojos. Y cuando la nariz del simio se 
trasladaba de olisquear el pene del toro a 
olisquearle las criadillas, todos estos mismos ojos 
cambiaban consecuentemente de orientación y se 
giraban .cabezas (240)., principalmente hacia 
la izquierda, algunos de ellos hacia abajo, todo 
por arte de magia visual. Y en todos los casos la 
boca se abría en la de la yegua y se cerraba un 
poco más arriba, en sus mandíbulas, y en el culo 
del toro. La explosión combinatoria generaba una 
secuencia fascinante, muy poblada de fotogramas. 
E incluso sugería un extraño relato: el simio 
dormía con su boca cerrada en el culo del toro; 
dormía feliz con su chupete de rabo de toro; pero 
he aquí que una buena faena le cortaba el rabo al 
toro; y al perder el chupete de la inocencia, el 
simio despertaba; y se giraba hacia el otro lado
31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4956 4956 31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4957 4957 4957 4957 4957 4957 4957 4957 4957