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cabeza (195) también parecía cabeza de serpiente (196). Los furiosos ojos del ave (190) también lo eran de una cabeza (197) de equino, de dolidos ojos (198) cerrados en la base del candil, y tristes ojos (199) cerrados en los trazos remarcados en el brazo. La línea exterior del cuello de la yegua y las dos heridas .sus fosas nasales. sugerían el alargado hocico. Debajo, se adivinaba la punta de la lengua, que asomaba para apuntar al cruce de lanzas: de nuevo una imagen asociaba lengua equina y lanza. Y la lengua tocaba la lanza en los ejes 3 y 4. Y el furioso equino rebufaba. Y por sus fosas nasales surgían enfrentados los dos pequeños Pegasos. Y, con el eje 4, la lengua sugería una cabeza humana (200) de ojos lineales .pegados a la boca., pequeña nariz .en la línea central de lengua. y diminuta boca .justo debajo., cabeza que recordaba el simbolismo de la cabeza humana (1) atrapada en la boca del equino en Estudio para el caballo II. Y la cabeza (200) parecía nacer en perpendicular de una tercera herida y en horizontal de la boca .que en este contexto también simbolizaría la herida.. Los dos encornados tejados, los ojos encendidos en la llama de los candiles y el robusto hocico en semióvalo formado por el vientre de la yegua y la entrepierna del toro daban forma a una cabeza (201) de toro, que en todo

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imitaba a la del equino (190). Y los ojos se cerraban en la base de los candiles (202), y en el trazo remarcado en los brazos (203), y en la parte posterior de la mandíbula equina (204)… Y los ojos se desorbitaban en la lengua del equino (205), al clavarse en ellos la punta de la curva lanza. El toro y la yegua sugerían animales masacrados, como el ave, que era pata, por las patas, y por las heridas a la altura de su hígado. Los tres animales clamaban venganza, flanqueados por cabezas edificadas de sobresaliente conciencia. Simétrico y tríptico tríptico. El hombre se aferraba a la lanza, símbolo del sufrimiento, símbolo de la lengua bífida de la serpiente (196). La serpiente del pecado besaba la mano del hombre en un gesto que replicaba el beso de traición que el toro daba a la yegua en Estudio de composición para Guernica II. Ave, equino y astado miraban de frente y con el mismo par de ojos furiosos; miraban con ira a quien tanto les hacía sufrir. EL CHUPETE Con las guerras el ser humano no evoluciona, involuciona. Las guerras transforman al ser humano en un cangrejo cabeza abajo que camina para atrás, con cabeza de chupete .cangrejo (206), de ojos en las heridas, desorbitados en los Pegasos.. Las guerras, circo del Infierno y de la Muerte, transforman al ser

31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4945 4946 4944 4946 4946 4946 4946 4760 4946 4946 31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4944 4947 4947 4947 4947 4946 4947