
y buenos, y llueve sobre justos e injustos. 46Porque, si amareis a los que os aman, ¿qué salario tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si abrazareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos? 48Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto» 7755. Judas y Jesús, símbolos del traidor y del traicionado, también lo eran del perdón. El asunto apuntaba a relaciones entre amigos, familiares, o parejas, e incluso combatientes de la Guerra Civil. «El hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir» 7756. 7755 Mateo 5, 43-48 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Lucas 6, 27-38 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 7756 Mateo 10, 21 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Mateo 24, 9 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 13, 12 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Lucas 21, 16 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 16, 2 vatican:[español latín] latinvulgate biblos El pequeño Pegaso era lengua; era sexo masculino; era lengua en el sexo masculino; y salía de una herida. Y la herida era boca; era sexo femenino; era boca en el sexo masculino; era sexo femenino penetrado. La cabeza (41), sugerida con el cuello y cabeza de la yegua y situada ante el cuerpo del toro, encerraba en su

boca el evidente pene del toro. La cabeza (19), sugerida con el cuerpo de la yegua y situada ante el cuerpo del soldado, abría su boca, y por ella emergía el metafórico pene del soldado, cual alma de la vida camino del cielo. El pequeño Pegaso era el fruto de la unión de ambos sexos. La lanza unía los dos sexos entre sí, como la flecha de Cupido unía los corazones; y también unía los dos extremos del sistema digestivo. La lanza era símbolo de fuerza sexual y de fuerza física, de fuerza creadora y de fuerza destructora. La fuerza sexual impulsaba al beso. La yegua, de cuerpo redondo, alargado cuello y protuberante cabeza, era en sí misma un símbolo de los genitales masculinos. La escena transcurría entre cuartos; remitía a la entrepierna, quizá para potenciar el simbolismo sexual o reproductivo. Entre los cuartos del toro aparecía la yegua, símbolo de genitales masculinos, reflejo amplificado de los genitales del toro. Esta asociación de sexos, y la proximidad existente entre las patas delanteras del equino y las traseras del astado, parecían ser el origen de la idea de fundir los sexos y extremidades de ambos animales tal y como aparecían en la primera ecografía del Guernica. Si entre las patas del toro de Estudio de composición para Guernica IV irrumpía el cuerpo y cuello erecto de la yegua, entre las patas de la yegua irrumpía el cuerpo y cuello erecto del