enfrentaban los contrarios de estos dos contrarios, 
como flecha del amor que mata y lanza protectora 
de la vida. La traición destruye el amor, le pone 
fin, rompe el corazón, le da la vuelta, convierte al 
amor en odio, en un odio capaz de matar. Amor 
transformado en odio, vida transformada en 
muerte… Vida familiar, vida política, vida 
taurina… Los testículos del toro daban forma a 
un corazón del revés. El amor sexual impulsaba al 
beso. Y las cabezas se besaban. 

Así fundió Picasso amor y sexo. Los genitales 
del toro se erigían en símbolo del amor sexual, 
del amor instintivo que busca el placer físico, un 
amor irremediablemente sujeto a la traición. El 
toro amaba con sus genitales, miraba con su pene, 
besaba con sus escrotos a la yegua y al hombre 
para luego darles muerte en el albero. 

El toro y la yegua también sugerían una 
compleja relación amorosa entre un hombre y una 
mujer. El beso genital del toro a la yegua parecía 
simbolizar al hombre que utiliza a la mujer para 
satisfacer su propio apetito sexual. La yegua, el 
flechazo amoroso y el corazón roto simbolizarían 
el desengaño amoroso de la mujer, el fracaso de 
un proyecto de amor, o .por su identificación 
con Judas. el fracaso de un amor a traición, 
basado en la rentabilidad económica. En este 
contexto, el amor del hombre representado por el 
toro no sería sincero, pues buscaría 
exclusivamente el placer sexual: el hombre

traicionaba a la mujer y, cuando la mujer lo 
descubría, se producía la tragedia. Este tipo de 
traición y de tragedia también formaba parte de 
Estudio de composición para Guernica IV. De 
hecho, también era posible añadir un segundo 
hombre .el soldado. a la relación de la pareja, 
de forma que este hombre y la mujer traicionarían 
a su vez al primer hombre. La abstracción y 
composición de la escena era tal que permitía 
todas estas lecturas, y muchas otras más, de todo 
tipo, incluso opuestas y contradictorias entre sí. 

La traición, la cruz, los órganos sexuales… 
Picasso recurrió a estos asuntos y símbolos en 
otras muchas obras, algunas minimalistas, como 
el sencillo dibujo que reproducía la página web 
oficial de la Sucesión Picasso 7752. «¡Ojo!», decía 
el dibujo. Picasso escribía la palabra «ojo» en 
verde. Y formaba con las letras una cara, de ojos 
en os y nariz en jota, cara que también era 
símbolo de unos genitales masculinos. Y los iris 
eran rojos. Y la boca era una equis bajo la jota, 
equis símbolo de una boca cerrada, y del sexo 
femenino cerrado al hombre. El dibujo remitía a 
la Mesa de los pecados capitales 7753, por decir 

7752 Succession Picasso, París. 

picasso 

7753 Mesa de los pecados capitales (finales del siglo XV; óleo 
sobre tabla; 120 cm × 150 cm), de Hieronymus Bosch, Museo 
Nacional del Prado (P02822), Madrid. 

patrimonionacional museodelprado:[obra El Bosco] wiki:[obra
31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.picasso.fr/ http://www.patrimonionacional.es/colecciones-reales/categorias/detalles/8221/La%20mesa%20de%20los%20siete%20pecados%20capitales/341%20 http://www.museodelprado.es/ https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/mesa-de-los-pecados-capitales/3fc0a84e-d77d-4217-b960-8a34b8873b70 https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/el-bosco/c9716e4a-4c24-44dd-ac65-44bc4661c8b5 http://es.wikipedia.org/ http://es.wikipedia.org/wiki/Mesa_de_los_pecados_capitales