
Las clases más amplias y menos pudientes, la gran base de la pirámide social, son siempre las más presionadas y engañadas por el brazo manipulador de la dialéctica y de la imagen: representan muchos votos y relativamente fáciles de captar, tan atadas como están, de pies y manos, a su pobreza. Un sistema que ponderara más el voto de los que más contribuyesen les pondría las cosas más difíciles a los políticos, si no imposibles. Piénsese en un parlamento integrado exclusivamente por los empresarios que más empleo hubiesen creado en el país: se armó el belén. Ante una situación así, los políticos más listos y ambiciosos, aunque no por ello necesariamente más honestos, acabarían dando el salto a grandes empresas amigas, antes de que fuese demasiado tarde 873. Y a quien el vértigo se lo impidiera, siempre le quedaría Estrasburgo 874, o la alcaldía de su pueblo. Hasta los más prestigiosos entomólogos quedaban fascinados al contemplar la fantástica metamorfosis de la política, capaz de transformar a insignificantes orugas en gráciles lepidópteros predispuestos a volar hacia el jardín de lo privado, atraídos por el 873 elpais:[1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12] abc:[1 2 3 4 5 6 7 8 9] elmundo:[1 2 3 4 5 6 7] larazon:[1 2 3 4 5] wiki:[1 2] google:[1 2 3 4 5 6] abc 874 libertaddigital:[1 2 3] elmundo:[1 2 3 4] larazon:[1 2] elpais:[1 2 3 4] abc:[1 2 3] intereconomia elpais:[1 2] google larazon elpais elmundo abc intereconomia

néctar dorado de la flor del consejero, del asesor, del directivo, flores irresistibles de las que extraían jugosas comisiones y sueldos con sus glotonas espiritrompas 875. Algunas de estas familias y superfamilias detenían su transformación en un complejo estado de crisálida fundacional o societaria; otras, aún menos dinámicas, se protegían con capullos de seda públicos, opacos e impermeables, de los que jamás saldrían. El infierno, convertido en sapo, no les quitaba ojo de encima, preparado para lanzar su ataque, para atraparlas a todas con su lengua protráctil, para aprisionarlas entre sus mandíbulas y cubrirlas de veneno, del que pudre cuerpo y alma. Y querrán morir y no podrán. 875 elpais:[1 2] elmundo:[1 2 3 4 5] 876 elpais elmundo:[1 2] elpais:[1 2] Cómo no iba el capital privado y público a agradecer a los buenos políticos sus gestiones al mando de la nave del país. A fin de cuentas, esa parecía ser su misión, facilitar el desarrollo del tejido social y empresarial, y con ello mejorar el bienestar de los ciudadanos, incluido el suyo propio. Aun así, el hecho de que la sociedad intuyera que los políticos, en su paso por lo público, reinaron con la vista .y la mano. puesta en esa recompensa ulterior 876, agasajando con favores a las grandes empresas, a diestra y siniestra, por activa y por pasiva, siempre con