desorbitado de perplejidad, helado al contemplar 
la trágica escena; y se cerraba apenado en el perfil 
curvo de la llama (22); y se cerraba dolido en la 
base del candil (24), con el ojo izquierdo en un 
trazo (25) en el brazo, remarcado con ese preciso 
propósito. Y la cabeza también era humana y 
etérea .cabeza (49), de ojo lloroso abierto en la 
llama, fosas nasales en el remarcado trazo, boca y 
barbilla sobre la cabeza de la yegua, y ojo (53) 
cerrado en la base del candil.. Hasta las curvas 
tejas sugerían dolidos ojos en la sufrida cabeza de 
la yegua .cerrados al alza (27) en las curvas de 
las tejas, y a la baja (28) en el recto brazo, y 
abiertos y vacíos (26) en el cuerpo de la teja, 
respectivamente; el eco del dolor se propagaba 
hacia el cielo.. Y al mismo tiempo, la llama 
sugería el inflamado y furioso ojo izquierdo (59) 
de la gigantesca cabeza de boca cerrada en el 
horizonte y ojo fijo en el toro, si no en el equino y 
su cría, ojo que se cerraba (68) endiablado, muy 
dolido, en la mayor oreja del toro. Y el pecho del 
toro era nariz cuando sus fosas nasales eran ojos 
de perfil derecho (69) y de frente (70), en una 
cabeza (71) humana, y los ojos del toro eran ojos 
de frente, cerrados todos en la boca (72) del toro 
y en su barbilla (73). El ojo que todo lo ve, el ojo 
de la conciencia, contemplaba estupefacto y 
compasivo el sufrimiento de la yegua y la muerte 
del hombre en el suelo; y miraba con furia al 
causante del dolor. Cara y cruz de una misma

moneda. Pero, ¿quién era el agresor y quién el 
agredido? Porque, el agredido, al defenderse del 
agresor, se convierte en agresor del agresor; y, de 
vencerle, le aguaría la fiesta, que terminaría en 
tragedia para el agresor, que no para el agredido y 
agresor del agresor. 

En Estudio de composición para Guernica IV, 
Picasso construía una pirámide con cúspide en el 
ojo del candil y base en la lanza en el suelo. En el 
polo opuesto del ojo, en la base, la mano del 
soldado. Y entre la llama y la mano, los animales. 
Mano… ojo… animales. Manojo de animales. La 
lanza se erigía en símbolo de la guerra. La llama, 
por ser ojo, por ser luz de oro negro, por ser 
cúspide de pirámide, se erigía en símbolo del oro, 
cual ojo de luz en la cúspide de la pirámide del 
billete de un dólar americano, diseñado en 1935. 

El personaje en la ventana acompañaba en el 
sentimiento a los personajes de la escena; se 
identificaba con ellos a través del dibujo, 
haciendo suyos los trazos del toro, del caballo y 
del soldado. Los tres personajes se fundían en uno 
solo, resumidos en el personaje en la ventana, 
conciencia de la escena. El cuello alzado de la 
yegua, su lengua y la forma oval de su cuerpo se 
sugerían con el brazo izquierdo alzado del 
personaje en la ventana, y con la forma de huevo 
de sus pechos. La orientación y alargada forma 
del toro, el hueco entre sus cuernos, su cabeza y 
sus genitales parecían proyectarse en el cuello del
31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4064 4064 4064 4429 4429 4064 4064 4064 4441 4876 4876 4876 4876 4876 4876 31 -2 -1 -1 +1 +1 +2