
lo alto del edificio, en el gallinero., de los que saldrían los polluelos, que al salir miraban sorprendidos a uno y otro lado, con sus ojos inocentes, ojos de pecho, y pico en los huecos .el polluelo con ojo en el pecho derecho (el de la izquierda) miraba hacia la yegua, se giraba y miraba hacia el soldado, cabezas (64 y 65), respectivamente; el otro polluelo, con ojo en el pecho izquierdo, le imitaba, cabezas (66 y 67).. Todas estas cabezas también sugerían fotogramas en secuencia del ave madre: tras contemplar la trágica escena, el ave elevaba al cielo su grito de dolor. La imagen sugería que la mujer descendía del ave, como así parecía hacerlo su cabeza, que también era ala en el ave con cola de brazo, ave que también era Ave cuando andaba sobre ruedas. En un contexto religioso, esta imagen remitía al Ave María y a la Anunciación, y a Alá, e incluso a Visnú sobre el ave Garuda. La simbología de esta imagen llegará hasta el Guernica, si bien lo hará transformada, adaptada al contexto. Huevos y pechos se fundían en un mismo signo. Lo masculino y lo femenino, con ayuda del lenguaje, se fundían en un mismo signo. El personaje en la ventana sugería ser, a la vez, padre y madre de los polluelos, y por tanto, del toro y de la yegua, y generalizando, de Adán y Eva, o de Caín y Abel; sugería un símbolo de la unidad primigenia de la que surgió la dualidad. «34¡Oh Jerusalén, Jerusalén, que matas a los

profetas, y apedreas a los que a ti son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a sus polluelos, y tú no quisiste! 35Por eso, tu casa quedará vacía. Y te aseguro que ya no me verás más, hasta que llegue el día en que digas: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» 7729, día del Juicio Final, para las religiones 7730. 7729 Lucas 13, 34-35 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 7730 Juan 11, 49-53 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 18, 14 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Hechos 7, 47-60 vatican:[español latín] latinvulgate biblos La fusión de contrarios conseguía presentar al observador una existencia pura y neutra que se convertía en bipolar por serlo la percepción intrínseca del observador. El ejemplo más simple y a la vez más expresivo, y por tal razón más sorprendente, era la llama del candil .con su opuesto en la punta de la lanza.. La luz es símbolo de neutralidad, todo lo ilumina, tanto lo bueno como lo malo. Sin embargo, en este caso, la llama también se erigía en símbolo del bien y del mal, del traicionado y del traidor. ¿Quién era el atacante y quién el atacado? La respuesta dependía del observador, pues cada cual percibe la realidad conforme a sus circunstancias. La realidad es única; el juicio es relativo. La llama del candil sugería el estupefacto ojo derecho de la cabeza (21), orientado hacia la derecha,