dominó., para cantarnos las cuarenta. Y cerraba 
con menos diez. Y no iba de farol: echaba un 
órdago siendo mano. Y llevaba treinta y una; y 
escalera de color. Los mirones se quedaban de 
piedra. Todos picaban y perdían la mano, y hasta 
la cabeza. Menudo guiño. La guerra no es un 
juego. Hay que romper la baraja. 

Picasso colocó las fosas nasales del toro a la 
altura de los ojos de la yegua, y viceversa. Y lo 
hizo para dejar claro que las fosas nasales eran 
también ojos, y con ello confirmar la cabeza (30) 
en el hocico del equino, tanto como la 
cabeza (60) en el hocico del toro, cabeza esta 
última de ave, con ojos en las fosas nasales y pico 
en la boca. Y el ave era macho, pues su 
compañera ave (61) hembra aparecía en la cabeza 
de la yegua, con ojos en los ojos y pico en las 
orejas. Esta relación parecía confirmar que el toro 
y la yegua formaban pareja, pues las aves lo eran: 
la yegua era ave hembra; y el toro era ave macho, 
su consorte. Por eso Pegaso nacía de un ave 
yegua. Lógica mitológica. Reivindicación del 
mito lógico, por aquello de la unión de contrarios. 
Dios y la Virgen María fueron Padre y Madre de 
un humano Dios Hijo, paradigma de la fusión de 
contrarios. El cuerpo de la yegua tenía forma de 
huevo. Y el pequeño Pegaso, visto del revés .a 
las 12., heredaba los rasgos de su padre: el 
pequeño caballo volador parecía, del revés, un 
toro volador, un ave toro (62). El Picasso más

genético recurría de nuevo a fundir contrarios 
utilizando esta vez orientaciones contrarias para 
su propósito. La orientación y posición relativa 
del toro y del equino, así como el nacimiento del 
pequeño Pegaso y ave toro, sugerían un cruce 
entre el toro y la yegua, un cruce en el albero, y 
en la cama, en la guerra y en el amor. Designios 
del destino: de la unión del pene del toro y la 
vagina de la yegua .o ano. nacía su retoño 
.hecho lengua., por la cara, por la boca de la 
cara de ella .cabeza (19), sus ojos en ambos 
sexos, su boca en la herida. y de él 
.cabeza (16), sus ojos en el vientre del toro y en 
su sexo.. Las cabezas (16 y 19) parecían incluso 
retratar al feliz padre con su feliz retoño. 

Imágenes que hablan por sí solas, en su lengua 
de signos. Y aun hablando por sí solas, y aun 
diciendo la verdad, obligadas eran a decir lo que 
no eran. Así surge la palabra que nace por cesárea, 
símbolo de la confesión arrancada con tortura. Y 
así surge la falsa interpretación de las obras arte, 
de obras víctimas de sus torturadores, 
renombrados expertos, en el campo de 
concentración de los museos, donde a la fuerza 
les arrancan a las obras todo tipo de falsas 
confesiones, obligando a las imágenes a decir lo 
que no son, y todo por dinero, para poder vivir de 
ellas. De ahí el clamor del Legado Picasso de 
1981. De ahí el desesperado grito de dolor de 
unas obras que, desde el instante de su
31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4065 4871 4871 4871 31 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4061 4061 4061 4061