
introducía hasta el cuello su cabeza en un busto de toro, o bien su humano busto se transformaba en tal busto: esta imagen era evidente a los ojos de cualquiera. En el centro, la mujer (1) 7691 yegua, de torso desnudo y cuartos traseros de yegua, introducía su cabeza hasta la nariz por la cintura del torero .o mujer torera., hasta la taleguilla, poniéndose así, por montera, la mitad inferior del cuerpo del torero, de cintura para abajo: esta imagen, evidente como la que más, no debía de serlo tanto, porque en ningún sitio se hablaba de ella. Esta mujer yegua (1) confirmaba la existencia de la mujer yegua (21), en Estudio de composición para Guernica II 7692, y viceversa. En su metamorfosis, la pierna del hombre en la escalera se transformaba en flexionada pata equina, confirmando con ello la existencia del cuerpo (143) del hombre en el suelo del Guernica, de flexionada pierna derecha en la del equino, relacionando así sus identidades. 7691 #ahsPICASSOminotauromaquiaC1 7692 Estudio de composición para Guernica II (sábado 1 de mayo de 1937; grafito sobre papel; 21 cm × 26,9 cm), de Pablo Ruiz Picasso, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (DE00054), Madrid. museoreinasofia:[1 2] google:[imágenes web] #ahsLPA2 wiki Día de fiesta. Tarde de toros. En la cabeza de la mujer yegua, el sexo del torero. La mujer yegua busca con sus ojos el sexo del torero. Y le ciega, el traje de luces. Y desea ser montada por él, por

el torero, por su cola de caballo. Y tanto le pesa, esta idea, que su moral no alcanza a andar erguida. Y se dobla, como el sexo del caballo; y en él se apoya para caminar. El hombre toro, de inmensa cabeza, ansía a la mujer yegua, a esa mujer que solo tiene ojos para la belleza sexual del torero sin cabeza; y no quiere ver cómo la mujer yegua se enfunda al torero. Pero la mujer sueña que es mujer yegua, poseída por el cuerpo del torero, penetrada por su espada; sueña que es tocada y estocada; sueña que galopa sobre una cola de caballo. Llueve sobre mojado, en el mundo de los sueños. Quien quiera soñar, que deje marchar a la razón, que deje en paz el bien y el mal, y sueñe. El toro de la pasión, cuando mira hacia las nubes .cabeza (2)., devora la cabeza del hombre que le sostiene la cabeza. La yegua sostiene la cabeza de la mujer yegua, devorada por el sexo del torero, tan estilizado y femenino, tan masculino. Todo este simbolismo sugería múltiples asuntos. Por ejemplo: la mujer yegua pare al potrillo para que la sostenga, y con él .como mujer torera. se enfrenta al toro: relaciones de pareja, en las que los hijos son utilizados como medio de torear y dar caza al hombre. Y otro ejemplo: la mujer yegua, como torera, pretende dar muerte al potrillo, al enfrentarlo al toro: interrupción del embarazo. El hombre y la mujer. El toro y la yegua. El toro quiere hacer suya a la yegua. Pero la yegua le torea, dirigida por un ideal más