
para el caballo I .RT. A las 3., e incluso se sugería otra cabeza (57) de marcados rasgos humanos, de alargado cráneo, de múltiples candidatos a ojos .en la parte superior, en la cabeza del equino, por ejemplo (58), o en su cuello (59)., de boca a los pies de los caballos, en el suelo, y fosas nasales a juego con los ojos .o no., en los equinos inferiores. La humana cabeza (1) .que luchaba por salir del cuerpo de la yegua. y el dibujo a la derecha de la yegua invitaban a pensar en un ser que se introducía por detrás en el cuerpo de la yegua. De las seis patas que aparecían en la parte inferior del dibujo, las dos de la derecha podrían ser las patas traseras de un toro (3), si bien la pezuña no parecía doble. El toro (3) embestía a la yegua con tal ímpetu que llegaba a penetrarla hasta introducirse casi por completo en ella. La yegua, el toro y el espectral ser humano (1) se fundían en un solo ser, en el tercio de la vida. Pero la imagen también sugería el movimiento opuesto, el de un mal parto, el de un mal parir a un ser malparido, pues no era de la misma naturaleza que el progenitor que lo paría, y además nacía del revés, con los pies por delante, con el consiguiente riesgo para la vida de la madre, por no hablar de los dolores. En este sentido, una lectura política transformaba la lámpara del Guernica en símbolo de un alumbra-miento, de una lámpara que alumbraba la mentira, de una lámpara que

arrojaba luz sobre el asunto del nacimiento de un falso régimen, nacido muerto, con los pies por delante. El mal parto sugería un mal partir, una huída, una mala división del país. La imagen también sugería la idea de una bestia (4) con cabeza humana que se introducía de cabeza en la yegua, por detrás, atravesándola todo el cuerpo hasta asomar su cabeza por la cabeza del equino; y también sugería ese parto. Cuando el caballo se interpretaba como caballo de Troya, el toro se metía por la retaguardia del caballo para ajusticiar a los espectros que habitaban en el interior. Tampoco se podía descartar que Picasso proyectara en este dibujo la carga sexual de las obras precedentes, y que aprovechara para confrontar dos contrarios: embestida brutal del toro a la yegua .e incluso al torero, o picador., escena sinónimo de muerte; y penetración del varón a la hembra, escena opuesta, por ser símbolo de vida. La interpretación más natural sugería que la yegua paría a un potrillo, del que sólo eran visibles sus patas traseras .parto que también podía ser símbolo de un parto humano.. Picasso confirmaba esta idea gracias a la relación que unía a cada par de obras consecutivas: el pequeño Pegaso que nacía por cesárea en la obra siguiente, Estudio de composición para Guernica IV, validaba el parto natural en Estudio para el caballo II. La misma relación apoyaba la idea de