

Paradójicamente, siendo así la realidad, no da la impresión de que la justicia social pueda alcanzarse con el «tanto más pagas, tanto más vale tu voto» sino con el sistema contrario. En un mundo de pícaros sedientos de oro 862, el equilibrio social sólo parece poder alcanzarse otorgando más peso a los votos de las personas menos pudientes. Si bien estas personas tenderían primero a salvarse a sí mismas .¿y quién no lo haría en sus circunstancias?., a medida que disminuyera su miseria disminuiría también su poder, al contrario de lo que le pasaría a los más ricos, con menor poder de voto, que incrementarían su poder al disminuir su riqueza, alcanzándose de esta forma cierto equilibrio. Y como por lógica natural la riqueza suele concentrarse en un número reducido de personas, se puede concluir, con cierta satisfacción agridulce, que el sistema tradicional de «una persona, un voto» se aproxima bastante al sistema ideal. El sistema tradicional, sin embargo, no es suficientemente flexible: un elector puede no ir a votar y con ello abstenerse; o ir a votar y hacerlo en blanco; tiene derecho incluso a votar nulo; pero en ningún caso le está permitido votar a más de un candidato al mismo tiempo. El sistema tradicional, por definición, más que unir divide salomónicamente a los ciudadanos, en unos y 862 elpais elconfidencial