equino fantasma (17)., sobre su crin; el cuerpo 
del cazo .cuerpo del equino fantasma (17)., 
sobre sus lomos. Cuando los equinos se tomaban 
por mesías y profetas, la secuencia de cabezas de 
aspecto humano .cabezas (2) y siguientes. 
heredaban de este asunto su simbolismo divino 
para sugerir la cabeza de Dios, en línea con la 
herencia simbólica procedente de Estudio de 
composición para Guernica III. La profundidad 
del simbolismo, capaz de transformar un simple 
equino en un símbolo de Jesucristo .que cargó 
con el pecado del mundo. y, en general, en un 
símbolo de los mesías y profetas .que cargaron 
con la revelación; incomprendidos por tantos., 
conseguía explicar el porqué de la insistencia de 
Picasso en pintar sufridos equinos en las obras 
siguientes; porque los mismos símbolos, gracias a 
la fusión del contexto religioso con el contexto 
taurino, permitían la interpretación contraria, la 
de un falso dios .hombre. que enviaba a este 
mundo a su falso mesías o profeta .equino., 
contra los que arremetía el toro .verdadero dios 
y hombre, verdadero mesías y profeta.. La 
interpretación contraria a esta sería posible por 
ser necesario el sufrimiento y la muerte .los que 
daría el toro al hombre y al equino. para 
alcanzar la gloriosa vida eterna tras la 
resurrección, vía el Espíritu Santo, simbolizado 
en la luz. El contexto taurino, evidente a primera 
vista, se convertía así en vehículo del contexto

religioso, de este preciso contexto religioso, para 
nada evidente, cargado de un profundo contenido 
simbólico, incluso político. Desde el punto de 
vista de la derecha política y religiosa, el toro 
.el de Sueño y mentira de Franco, por 
ejemplo. se vería como símbolo del anticristo, 
de la bestia, del demonio, de la boca que mordió 
el fruto del árbol del conocimiento del bien y del 
mal .fruto simbolizado con el equino (1) en 
Estudio de composición para Guernica II., de la 
boca en pecado que aun así comulgaba clavando 
sus colmillos en el cuerpo de Cristo. El toro 
embestía a Franco, a la monarquía, a la religión, 
al ejército alzado en armas… Desde el punto de 
vista de la izquierda, la interpretación sería la 
contraria: el toro es el mesías, de la izquierda; da 
su vida por la causa; el caballo es el traidor, el 
anticristo, o su vehículo, por así decirlo. 

El monigote, en la esquina inferior derecha de 
Estudio para el caballo I, le colgaba al equino 
.y a Jesucristo, cuando el equino (16) le 
representaba. la etiqueta de inocente, tanto en el 
sentido de no ser culpable de delito alguno como 
en el sentido de haber sufrido una brutal 
inocentada, la que le llevó a la muerte. 

En otra interpretación, el equino (16), inerte 
cual caballito de madera, y el monigote a sus pies, 
diminuto en comparación, apuntaban a las 
religiones .y a la política, e incluso al arte. 
como caballo de Troya.
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