
sociedad recién nacida parecía adaptarse a esta última idea. Los individuos experimentan, aprenden de sus errores, lo que repercute en su nivel de conciencia, que se desarrolla día a día y da lugar a su propio ideal de gobernabilidad. Al contrario que las células del cuerpo .que nacen diseñadas para la vida colectiva, más que para la vida individual., el individuo nace diseñado para la vida individual, más que para la vida colectiva. De ahí que, para alcanzar ese ideal de gobernabilidad, los individuos tuvieran que coordinar sus voluntades individuales para hacerlas coincidir en un objetivo común, propio de la época, como el bienestar sostenible de todos ellos y su entorno, por poner un ejemplo. Sin embargo, es habitual que la situación social en la que se vive se perciba lejana de la ideal. Ocurre casi por definición y en todas las etapas de la historia. Pero, ¿cuáles podrían ser las razones de esta constante insatisfacción social? Quizá tengan que ver con el pesado lastre de un pasado imperfecto, o con los grupos de poder, que se oponen siempre al cambio, temerosos de perder su bienestar, o ansiosos por engrandecerlo. O quizá la insatisfacción social se deba a que la construcción de la sociedad ideal demanda más voluntad por individuo de la que su fisiología es capaz de generar por sí misma. O quizá sea que no se dan las circunstancias adecuadas para que los principios constitutivos de la sociedad soñada

arraiguen con naturalidad en las personas y se mantengan de por vida en ellas, ayudándoles a generar la voluntad necesaria para llevar el ideal a la práctica de forma eficiente. En cualquier caso, la construcción de la sociedad ideal se me antojaba una labor titánica, plagada de dificultades, un fin más propio de hormigas que de humanos, una tarea exigente, que requería de los individuos un esfuerzo considerable y continuado, al menos hasta la consecución del objetivo. Y todo suponiendo unos gobernantes modélicos, algo que está muy lejos de la realidad. Los políticos de a pie 859, y también los de a caballo entre coches 860 y aviones 861 oficiales, parecen bastante más ricos .a futuro. que inteligentes, y bastante más inteligentes que buenos, y dan la impresión de utilizar su riqueza, su inteligencia y algo de su malicia no para beneficiar a la sociedad sino más bien para beneficiarse de ella, y de paso perjudicar a su adversario, exprimiendo la otra media naranja, siempre con la fuerza justa, con el fin de obtener el máximo jugo sin romperla, que sólo un desaprensivo mataría a la gallina de los huevos de oro. ¿Cuándo llegará el voto de pobreza a la política? 859 elconfidencialdigital 860 periodistadigital 861 elconfidencial