Pero, de lejos, lo más sorprendente de El 
Descendimiento era la fantástica y gigantesca 
calavera (7) en cuyo interior habitaba Cristo, todo 
en metáfora. Y era calavera de cráneo dorado, 
con orificios negros, de ojos .en codos., nariz 
.en manga. y boca .en falda. negras en 
Nicodemo, en la que entraba José de Arimatea 
como roja médula espinal hasta el cerebro, y a la 
que principalmente daban forma José de 
Arimatea, Nicodemo y el dorado fondo .en su 
tamaño humano; en su tamaño máximo ocuparía 
toda la obra, con todos los personajes en su 
interior, salvo Cristo, que traspasaba esa frontera 
al ser enviado al exterior, desde la vida (en la 
muerte) a la vida eterna, desde la obra de arte a la 
vida real.. La cruz de la Crucifixión se le 
clavaba a la calavera (7) como estocada en el 
cerebro, o cual corona de espinas, o le daba la 
puntilla, cuando el rocoso monte se tomaba por 
hombros de la calavera, hombros que cargaban 
con la escena, incluso con la calavera evidente, 
situada sobre el hombro derecho de esta otra, cual 
calavera hija de la calavera madre .a imagen de 
Jesús y María., cual primera y última muerte, 
cual muerte de lo evidente y de lo no evidente, 
como símbolo de lo humano y de lo trascendente, 
de lo visible y lo invisible .y, aun así, visible.. 
La gigantesca calavera (7) y su cuerpo reposaban 
en su dorado y singular ataúd. Cristo, con su 
crucifixión y posterior resurrección, le daba la

puntilla a la Muerte. La gigantesca e invisible 
calavera (7) .invisible solo a primera vista. 
apegada a Cristo, remitía a la Muerte como figura 
hueca en el panel del Apocalipsis, en El jardín de 
las delicias, del Bosco. 

Y si fantástica y gigantesca era la calavera, no 
menos fantástico y gigantesco era el burro 
sugerido con toda la obra. Incluso parecía que la 
calavera (7) cargaba con el burro a hombros. La 
cruz se le clavaba al pobre burro en la espalda, 
como el estoque a un toro. El burro, vehículo de 
Cristo, agonizaba y caía al suelo, quedando 
tendido a lo largo, orientado hacia la derecha. Y 
giraba su cabeza hacia atrás, hacia su derecha, 
para descender a Cristo de la cruz, pues todos los 
personajes de la obra, a excepción de Jesús y de 
la Virgen María, parecían formar parte de su 
cuerpo, como si todos ellos también fueran 
vehículo de Cristo, para bien o para mal, en la 
parte que les correspondía. El burro (8) 7346 parecía 
literalmente encajonado dentro del marco de la 
obra. Sus fosas nasales y boca se sugerían con las 
negras mangas y falda de la túnica de Nicodemo, 
respectivamente. Su oreja derecha se alzaba 
atenta en la cruz. Su pequeño ojo derecho se abría 
bajo la ceja sugerida por el brazo izquierdo de 
Cristo. Su alargado ojo izquierdo .e incluso el 
derecho. se cerraba lloroso, triste, como muerto 

7346 2 Pedro 2, 16-19 vatican:[español latín] latinvulgate biblos
30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4643 4643 4643 30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=2%20pedro%202&version=NVI http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P10N.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_nt_epist-ii-petri_lt.html#2 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=1&b=22&c=2 http://www.biblos.com/text/2_peter/2-16.htm 4643 4643 4644