
louvre:[obra buscador] joconde:[obra] google:traductor 7339 Hamlet et Horatio au cimetiere (hacia 1839; óleo sobre tela; 82 cm × 65 cm), de Eugène Delacroix (Charenton-Saint-Maurice, 1798 R París, 1863), Département des Peintures (R.F. 1942), Museé du Louvre, París. louvre:[obra buscador] joconde:[obra] google:traductor Picasso parecía elegir como signo de interrogación el signo de cierre para incidir en la idea de cierre, cierre que era visto como apertura desde el lado opuesto, a las 12, sugiriendo con ello la fusión de contrarios, tanto como la necesidad de las rotaciones. Estudio de composición para Guernica III parecía la cartilla de ortografía de un niño, o una página de su álbum de dibujos. El niño hacía los deberes, practicaba los signos de interrogación y de admiración, de los que sólo pintaba uno de cada, los de cierre, pues sabía que bastaba con darle la vuelta a la cartilla para tener los símbolos de apertura. El niño daba forma de caballo a los signos por hacer los deberes algo menos aburridos. Y también practicaba con los puntos, y con los dos puntos, y hasta con el punto y coma. Así pudieran haber sido los primeros pasos literarios del niño que, cuando creció, escribió el Guernica. El chaval también disfrutaba jugando con las fichas de dominó, colocándolas de pie, una tras otra, formando todo tipo de dibujos sobre la mesa. Y cuando ya las tenía todas colocadas, empujaba la primera y veía caer las demás, una

tras otra. La secuencia de caída le hipnotizaba: las fichas parecían tener vida. Así pudiera ser como aquel niño, recordando sus tiempos de escolar con deberes, dibujó, cuando creció, Estudio de composición para Guernica III, tal y como lo hubiera hecho de niño. El ciclo de la vida es un círculo de fichas de dominó enganchadas a la tierra: la primera ficha cae con el nacimiento; la última cae con la muerte; nacimiento y muerte se ven las caras. Luego, esa niña inocente, la juguetona Naturaleza, levanta de nuevo las fichas. Y vuelta a empezar. En su famoso «Ser… o no ser», soliloquio del acto tercero, escena primera, Hamlet relaciona morir y dormir. Morir, dormir, y tal vez soñar… pero, ¿qué sueños traerá la muerte? ¿Y si fueran pesadillas? Hamlet duda, y encuentra en esa duda la razón para no morir, que más vale malo conocido, piensa: su conciencia le convierte en un cobarde, antítesis del Jesucristo torero que, para salvar al mundo, se enfrenta, con un buen par de huevos, a la Muerte y al Hades. En Estudio de composición para Guernica III, Picasso parecía corregir a Hamlet: la muerte es sueño eterno de la vida, como la vida es sueño eterno .Calderón. de la naturaleza muerta. Muerte y vida se sueñan la una a la otra. A la amenaza del memento mori .recuerda que has de morir. hay que añadirle otra, complementaria y opuesta, necesaria para