inseminaba a la modelo, maja desnuda, puesta en 
pie. El artista se inspiraba en la luz; fumaba de 
esos brotes verdes .con la boca (101) horizontal 
y cerrada; o con su boca en el tubo de la pipa, 
cabeza (106). y expulsaba el humo por su 
boca (102). El maestro juzgaba con esa luz, con 
su luz, la obra del aprendiz. Y la criticaba sin 
piedad: el humo de putrefacción sugería su dura 
crítica, a un aprendiz con cabizbaja cabeza (107) 
de minotauro y ojos tristes y cerrados en la crin 
del equino (5) .el derecho. y en la cola del 
equino (4) .el izquierdo.. El maestro 
gritaba (103) enfadado al oído del aprendiz. Y el 
aprendíz se mostraba dolido por el grito .cabeza 
(108), sus ojos ahora en la cola del equino (4) y 
en el tronco de la lámpara.. El aprendiz, 
temeroso, abría un ojo .el izquierdo. en el pie 
de la lámpara .cabeza (109). y, con su boca 
cerrada en horizontal, obligado se veía a fumar de 
la misma pipa que su maestro, y a expulsar el 
humo por su boca .cabezas (110 y 111), de ojos 
cerrados; cabeza (112), de ojo izquierdo abierto 
en el pie de la lámpara.; y, desconsolado, alzaba 
su cabeza (113) .con ojo izquierdo en el trazo 
que nacía del vientre del equino (4), y nariz en la 
cola del mismo equino (4), y ojo derecho en lo 
alto de la crin del equino (5); con ojo (114) 
izquierdo abierto en la pezuña del equino (4) 
pegada al vientre, y también en la otra pezuña de 
más arriba (115), y ojo (116) derecho doblemente

abierto en los del equino (5); con boca (117) 
cerrada en línea, a los pies del equino (4), y 
abierta (118) en la sombra tras la cabeza del 
equino (6).. El maestro se llevaba las manos a la 
cabeza .equino (5). al ver cómo el aprendiz 
reproducía a la modelo, a su modelo. El 
equino (6), en una de las bocas (102) del maestro, 
y el equino (15), en otra de las bocas (104), 
sugerían la opinión del maestro sobre la obra del 
aprendiz; sugerían la diferencia entre la modelo 
real .equino (4). y cómo retrataba el aprendiz 
a esa modelo .equinos (6 y 15).. El maestro 
condenaba al aprendiz, sin paliativos, por aquella 
obra sin sentido, más propia de un niño que de un 
pintor con talento. Y tanto podía tener razón el 
maestro, por no entender el alumno, como tenerla 
el alumno, por no entender el maestro; que los 
hay que nacen con talento, pero no son 
entendidos, y como toros mueren condenados, en 
el albero de la ignorancia, abarrotada la plaza con 
un público enfervorizado por su ceguera. La 
imagen remitía incluso a El jardín de las delicias, 
del Bosco, al panel del Apocalipsis, al cerdo con 
toca de monja susurrando al oído del escribiente. 

Pero la cabeza clave para la interpretación de 
esta obra .por ser la última en encajar y dar 
sentido a este puzle. era otra, con apariencia de 
calavera (119), situada en la mitad inferior de 
Estudio de composición para Guernica III .a las 
3.: el óvalo bajo el equino (5) sugería la parte
30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4617 4618 4617 4618 4593 4593 4617 4618 4593 4618 4618 4618 4618 4618 4593 4593 4593 4618 4593 4618 4618 30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4593 4619 4593 4619 4594 4593 4594 4617 4596 4617 4593 4594 4596 4619 4593