superpuesto al equino (6) sugería la barbada boca. 
La cabeza despertaba y abría su ojo (90) 
izquierdo en el pie de la lámpara, y miraba algo 
ladeada hacia el observador y hacia la escena de 
la derecha. El otro ojo, el derecho, parecía 
parcheado, o perdido, como si se hubiera salido 
de su órbita dejando la cuenca al descubierto. El 
ojo, al desorbitarse, parecía incluso haberse 
transformado en el equino (5); y también parecía 
erigirse en cuello y cabeza del equino (4). Por 
sugerir que salía del ojo derecho, también el 
equino (5) admitía ser relacionado con la lámpara, 
que salía del ojo izquierdo. 

La pata posterior del equino (4), la situada más 
a la izquierda, sugería la cabeza de una 
mujer (91) tendida en el suelo, de cuyo vientre 
surgía el equino (4). De identificar esta mujer, de 
larga nariz y boca de pezuña, con la mujer 
tendida en el suelo en la parte izquierda de 
Estudio de composición para Guernica I, el 
equino (4) se identificaría con su hijo, allí con la 
misma forma que este pie de lámpara. 

Los espacios entre las dos patas dobladas y el 
cuerpo del equino (4) sugerían el ojo derecho y la 
nariz de una extraña y amenazante cabeza con 
boca en la del equino (5) y ojo izquierdo en la 
ventana rectangular en el vientre del equino (4), 
ojos con los que parecía mirar de reojo hacia su 
izquierda, como para mirar al observador. De la 
coronilla de esta cabeza surgía .cual árbol de la

ciencia del bien y del mal en El jardín de las 
delicias. el cuello y la cabeza del equino (4). 
Esta siniestra cabeza (92) y su cuerpo .el del 
equino (5). remitían al personaje que en El 
jardín de las delicias parecía antiguo emperador 
de la China (123). Y si esto era así, la cabeza (90), 
con grande y rectangular cuenca de ojo, debía de 
ser la de su inseparable adversario (133). Y 
ciertamente que algún parecido tenían. Y no eran 
estas las únicas cabezas, o perspectivas de estas 
cabezas. Las pezuñas de las patas flexionadas del 
equino (4) sugerían los puntuales ojos abiertos 
.orientados hacia la izquierda. de una cabeza 
serena, anterior a la cabeza (92), con la que 
compartía cráneo y cuerpo, como en secuencia. Y 
miraba hacia la izquierda. Y luego se giraba hacia 
la derecha, dada la vuelta, como para no ver, sus 
ojos ahora cerrados en línea, su nariz en la cola 
del equino (4), su boca cerrada y triste en la crin 
del equino (5) .cabeza (93)., abierta en llanto 
en el cuello .cabeza (94).. Y le metía el 
barbado mentón (95) en la boca al iluminado 
pirata gallina (74) de cortada coleta, obligado así 
al lamento. El equino (4) parecía un cangrejo (46) 
asustado que estiraba la pata .las patas. para 
alejarse de aquello que le propinaba un susto de 
muerte.
30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4594 4613 4593 4593 4593 4593 4613 4593 4593 4593 4593 4593 30 -2 -1 -1 +1 +1 +2 4593 4614 4593 2789 4613 2794 4593 4614 4593 4593 4614 4614 4614 4609 4593 4599